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En estadio y con tablas: así se realizaba antes el examen de ingreso a la UNAM

Abrimos el baúl de los recuerdos: Un viaje por los ídolos que dominaron las pantallas y estadios, los rincones olvidados y las tecnologías que hoy parecen inconcebibles

Relicario Examen en el Azteca de la UNAM. Foto: Especial
05/08/2026 |06:00
Pablo Jiménez
Redactor web en El Grafico Historiador en el periodismo, amante de la investigación, la historia, los libros y el Heavy metalVer perfil

El ha sido para muchos jóvenes uno de los momentos de mayor tensión que les toca vivir, principalmente por la cantidad de aciertos que se necesita para entrar a la carrera que quieren y en la mayoría de las carreras más demandadas el numero de aciertos que se piden son elevados, esto hace que muchos queden fuera del proceso.



Últimamente los exámenes de ingreso a la UNAM en línea han sido muy cuestionados debido a que con la regulación con la IA muchos se les ha acusado de hacer trampas, otros defienden los resultados que sacaron, pero no negando evidencias de trampas en los exámenes. Ante este suceso algunos egresados decidieron contar como era antes el proceso del examen de ingreso a la UNAM el cual era muy distinto.

De acuerdo a lo que han contado muchos graduados cuando era el examen de ingreso, a los aspirantes se les convocaba al Estadio Azteca (hoy Estadio Banorte), pagaban, les daban un baucher, asignaban un numero de asiento y les otorgaban sus respectivos materiales de trabajo que eran una tabla, el examen y la hoja de respuestas”.

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Durante la prueba, que tenía una duración de cuatro horas, los estudiantes eran vigilados por trabajadores de la UNAM, quienes recorrían las filas donde eran distribuidos para evitar que hicieran trampas con sus conocidos acordeones.

Durante una semana entera de agosto se le dedicaba al multitudinario examen; la cita era a las ocho de la mañana, pero ya desde las siete se daban cita las madres y estudiantes para formarse y evitar aglomeraciones en los últimos minutos antes de entrar al recinto. Al lugar acudían ambulantes que se encargaban de vender tamales, café y, por supuesto, los materiales para el examen que son los lápices, gomas y sacapuntas.

El Azteca albergó el examen de ingreso a la UNAM desde 1969 hasta 1987, aunque hubo otras sedes, como sedes públicas, entre ellas la Sala de Armas y auditorios de universidades privadas como La Salle.

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Las trampas en los exámenes no fueron toleradas; en un principio, si descubrían a alguien copiando, se le llamaba la atención en dos ocasiones; a la tercera le quitaban su examen, perdiendo su oportunidad de entrar a la UNAM.

Los resultados, antes de que se pudieran observar a través de internet, se podian conocer por medio del correo postal o se publicaban en periódicos de circulación nacional.

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