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Miles de personas pasan todos los días por la estación UAM-Iztapalapa de la Línea 8 del Metro de la Ciudad de México, pero muy pocos saben que durante sus primeros años tuvo un nombre completamente distinto.
Antes de convertirse en una referencia obligada para estudiantes, trabajadores y habitantes del oriente de la capital, esta estación era conocida como La Purísima, un nombre que hoy prácticamente ha quedado en el olvido y que forma parte de una curiosa historia dentro de la red del Metro CDMX.
La Línea 8 del Metro llegó en 1994
El 20 de julio de 1994, la Ciudad de México vivió la inauguración de uno de los proyectos de transporte más importantes de aquella época: la Línea 8 del Metro.
La nueva ruta conectó el centro histórico de la capital, desde Garibaldi, con el oriente de la ciudad hasta Constitución de 1917, en Iztapalapa.
Durante su apertura, la línea contaba con 19 estaciones y prometía mejorar la movilidad de miles de habitantes que diariamente realizaban largos recorridos entre ambas zonas.
Entre esas estaciones se encontraba una llamada La Purísima, ubicada muy cerca de donde actualmente se encuentra la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa.
¿Por qué se llamaba La Purísima?
El nombre no fue elegido al azar.
La estación tomó su denominación de la antigua Hacienda La Purísima, una propiedad que existió en esa zona entre los siglos XIX y XX.
Aunque gran parte de la hacienda desapareció con el crecimiento urbano de Iztapalapa, todavía permanecen algunos vestigios históricos en la zona, como el Deportivo La Purísima, un mercado popular y una pequeña calle que conserva ese nombre.
Incluso, el ícono original de la estación estaba relacionado con esa historia. Entre 1994 y 1996 utilizó una imagen inspirada en la Inmaculada Concepción de la Virgen María, haciendo referencia directa al nombre de la antigua hacienda.
¿Por qué cambió de nombre?
Apenas dos años después de su inauguración, las autoridades decidieron modificar el nombre de la estación.
En septiembre de 1996, La Purísima pasó oficialmente a llamarse UAM-Iztapalapa.
La razón fue sencilla: ofrecer una referencia más clara para los usuarios, ya que el campus de la Universidad Autónoma Metropolitana se encuentra a pocos metros de la estación.
Con el cambio también desapareció su antigua iconografía religiosa y fue sustituida por el logotipo oficial de la UAM, imagen que conserva hasta la actualidad.

No fue la única estación que cambió
La Purísima no fue el único caso dentro de la red del Metro.
Durante ese mismo periodo también se modificaron otros nombres de estaciones para facilitar la orientación de los pasajeros, como ocurrió con Basílica y Aeropuerto.
A más de tres décadas de la inauguración de la Línea 8, la historia de La Purísima sigue siendo una de las curiosidades más desconocidas del Metro CDMX y un recordatorio de cómo la ciudad ha cambiado con el paso del tiempo.
Aunque el nombre desapareció de los mapas en 1996, todavía permanece en la memoria de algunos vecinos de Iztapalapa y en los archivos históricos del sistema de transporte más importante de la capital.








