Bruno relata la historia de su familia antes y después de la desaparición de su hija Yamileth, cuyo paradero sigue siendo desconocido.

Describe una vida familiar marcada por la precariedad económica, pero también por el esfuerzo constante por salir adelante. Vivía con su esposa Wendy, sus dos hijas y su hermano menor en una ubicada en un terreno prestado por su padre.

Bruno trabajaba en mantenimiento y construcción, con jornadas variables y viajes frecuentes a otros estados, mientras Wendy se dedicaba al cuidado de las niñas, sosteniendo la dinámica familiar en

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Cuenta cómo se convirtió en padre a temprana edad y cómo ese hecho transformó su vida: dejó una adolescencia sin responsabilidades para enfocarse en trabajar, buscar estabilidad económica y hacerse cargo de su familia. Relata su crecimiento laboral, los intentos por mejorar sus ingresos y la relación con Wendy, marcada por altibajos, pero que, según él, se mantenía unida y funcional.

El día de la desaparición de Yamileth, Bruno regresó a casa tras una falla mecánica en una camioneta durante un viaje de trabajo. Pasó la noche con su familia sin notar nada inusual. A la mañana siguiente, cuando se disponían a llevar a la niña a la escuela, descubrieron que Yamileth no estaba.

La puerta de la casa estaba entreabierta, algo que había ocurrido antes por la entrada de la perra de la familia. De inmediato iniciaron la búsqueda, alertaron a vecinos y posteriormente a las autoridades.

Bruno describe el inicio de la investigación como confuso y hostil. En lugar de ser tratados como víctimas, él, Wendy y su hermano fueron detenidos e interrogados durante varios días, enfrentando señalamientos constantes.

Afirma que las autoridades asumieron desde el inicio que los padres eran responsables, basándose en prejuicios, contradicciones forzadas y versiones que no correspondían a la realidad. Relata interrogatorios agresivos, presiones psicológicas y la construcción de narrativas que los presentaban como negligentes o culpables, mientras la búsqueda de la niña quedaba relegada.

Con el paso del tiempo, Bruno sostiene que la investigación se estancó. A pesar de búsquedas con binomios caninos, revisiones de terrenos y drenajes, no se encontraron pruebas concluyentes.

La alerta de búsqueda fue limitada y, según su testimonio, nunca existió una estrategia clara y sostenida para localizar a Yamileth. Cuatro años después, cuando la familia intentaba reconstruir su vida, Bruno y Wendy fueron detenidos nuevamente, ahora enfrentando acusaciones formales basadas en declaraciones indirectas, estigmas y pruebas inconsistentes, según él.

Bruno insiste en su inocencia y en la de su esposa. Afirma que su prioridad siempre ha sido encontrar a su hija y que el dolor más grande es que, al convertirlos en sospechosos, las autoridades dejaron de buscarla.

Para él, mientras Yamileth no aparezca, la historia sigue abierta y la herida permanece.

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