En octavos de final, México se enfrentará a Inglaterra, un equipo con mucha historia y con una plantilla bastante poderosa, pero poco convincente con el futbol que ha desplegado en sus primeros cuatro partidos.
Desde que Thomas Tuchel asumió el cargo (2025), los Tres Leones han sido efectivos, pero lejos de ser espectaculares, por la clase de sus jugadores incluso han quedado a deber.
El estilo de juego del alemán se caracteriza por adueñarse de la posesión, pero ser dominador. No tiene empacho en ser conservador con la pelota. Sus posesiones suelen ser bastante largas.
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Cuando pierde el esférico, le cuesta trabajo recuperarlo, porque no está acostumbrado a ejercer una presión asfixiante.
Cuando su oponente se encierra, sus jugadores más brillantes (Harry Kane y Jude Bellingham) tienen que aparecer para generar peligro, ya sea con un pase filtrado o una jugada individual.
Ambos tienen la virtud de resolver por sí solos las jugadas; el tener gol les permite no depender, del todo, de sus compañeros.
Además del dominio del balón, el Equipo de la Rosa se caracteriza por explotar las bandas, con sus extremos bien abiertos como Noni Madueke y Marcus Rashford y con laterales como Djed Spence y Nico O’Reilly.
Con el juego por los carriles exteriores, predominan los centros o los pases retrasados, que siempre tienen los mismos destinarios: el 10 y el 9. Aunque, en ocasiones, Declan Rice también aparece con peligrosidad porque le gusta pisar el área. En cuanto a talento y técnica, no desentona en lo absoluto con las dos estrellas inglesas.
En la defensiva es en donde la Inglaterra de Thomas Tuchel genera más dudas; incluso, en los cuatro duelos de la Copa del Mundo que ha disputado no ha repetido ni una sola vez la misma línea de cuatro. Ezri Konsa es el único que ha participado durante los 360 minutos.
A pesar de que sólo ha recibido tres goles, su zaga suele verse frágil en las transiciones defensivas, por lo que México podría aprovechar la explosividad de Julián Quiñones, la velocidad de Roberto Alvarado y la capacidad de retener el balón de Raúl Jiménez.