La actividad del Mundial 2026 continúa este sábado con un atractivo duelo entre Túnez y Japón, un partido que puede ser decisivo para las aspiraciones de ambas selecciones en la fase de grupos.
La selección japonesa llega con la motivación a tope después de rescatar un emocionante empate 2-2 frente a Países Bajos en su debut, resultado que dejó buenas sensaciones tanto por su capacidad de reacción como por el nivel mostrado en la cancha.
Sin embargo, Japón volvió a dar de qué hablar fuera del terreno de juego. Como ya es tradición en las Copas del Mundo, cientos de aficionados japoneses permanecieron en las tribunas al finalizar el encuentro para recoger la basura y dejar completamente limpio el estadio, un gesto que rápidamente se volvió viral en redes sociales y fue aplaudido por aficionados de todo el mundo.
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Para el entrenador Hajime Moriyasu, esta conducta no busca llamar la atención, sino que forma parte de la educación y los valores con los que crecen los japoneses.
"Forma parte de nuestra cultura y nos enorgullece. Creemos en trabajar juntos, respetar los espacios y no dejar basura. Es algo natural para nosotros", explicó el estratega previo al duelo contra Túnez.
Ahora, el conjunto nipón buscará trasladar esa disciplina al terreno de juego cuando enfrente a una selección tunecina que también necesita sumar para mantenerse con opciones de avanzar a la siguiente ronda.
Además, el encuentro tendrá un significado especial para Japón, ya que representará un partido histórico dentro de la Copa del Mundo y se disputará en el Gigante de Acero, casa de los Rayados de Monterrey, uno de los escenarios más modernos del torneo.
Se espera un partido intenso, con dos selecciones que saben que una victoria puede acercarlas a los octavos de final.