Hay canciones que trascienden los escenarios y se convierten en parte de la historia del entretenimiento y la cultura popular. Ese es el caso de Sirius, seguida de Eye in the Sky, dos de las piezas más emblemáticas de , cuya música encontró un lugar especial entre los aficionados al futbol y quedó ligada a las grandes competencias deportivas. Pero si hay una imagen que muchos recuerdan, es la entrada de los Chicago Bulls de Michael Jordan al ritmo de Sirius durante su época dorada en la NBA.

“Nunca pensé que acabaría convirtiéndose en un himno deportivo. Escuchar mi música sonar en un Mundial de futbol es una sensación increíble”, reconoció el músico durante una conferencia de prensa virtual.

Con más de cinco décadas de trayectoria, ha hecho de la experimentación sonora y la búsqueda de la perfección dos constantes en su carrera. “He pasado mi vida persiguiendo el mejor sonido posible”, confesó.

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Antes de consolidarse como artista, dejó huella detrás de la consola. A los 18 años comenzó a trabajar en los legendarios estudios Abbey Road, donde participó en las sesiones de grabación de álbumes de The Beatles como Abbey Road y Let It Be. Más adelante, su trabajo como ingeniero de sonido lo llevó a colaborar en The Dark Side of the Moon, uno de los discos más emblemáticos de Pink Floyd.

Al recordar su trayectoria, Parsons destacó la importancia de cada etapa de su desarrollo profesional.

¡El rock tiene memoria! Alan Parsons celebrará su legado en la CDMX
Foto: Cortesía Alternative PR
¡El rock tiene memoria! Alan Parsons celebrará su legado en la CDMX Foto: Cortesía Alternative PR

“Todas las etapas de mi carrera fueron hitos importantes. Desde trabajar en la biblioteca de cintas de Abbey Road hasta convertirme en ingeniero asistente, luego en ingeniero, empezar a trabajar en producción y, finalmente, la transición de productor a artista con The Alan Parsons Project”.

En los años setenta, fundó The Alan Parsons Project junto al compositor Eric Woolfson. Juntos desarrollaron una propuesta que fusionó rock progresivo, arreglos sinfónicos y elementos electrónicos, consolidando un sonido propio que marcaría buena parte de su legado musical.

Para Parsons, la experiencia musical no termina en el estudio de grabación. El escenario ofrece la oportunidad de reencontrarse con sus composiciones y compartirlas con el público a través de un espectáculo audiovisual que combina sus grandes éxitos con una producción enfocada en los detalles sonoros.

Con ese espíritu, el músico regresará a la Ciudad de México este viernes 16 de octubre como parte de su gira The Show Must Go On, con la que celebra más de 50 años de trayectoria.

La cita será en el Velódromo Olímpico, donde sus seguidores podrán revivir una obra que ha conectado generaciones y que demuestra cómo una canción puede pasar del estudio de grabación a los estadios sin perder su fuerza. Las puertas abrirán a las 19:00 horas y el concierto está programado para las 21:00.

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