Jim Morrison fue un apasionado de la literatura desde la infancia. Diversos relatos señalan que prefería gastar su dinero en libros antes que en ropa, una afición que más tarde influyó en su carrera artística.
Además de músico, Morrison se consideraba poeta, y justa mente de esa faceta nació el apodo, al estar relacionado con su obra “La celebración del lagarto”, un extenso poema que escribió y que se convirtió en una de las piezas más representativas de su imaginario artístico.
Parte de este poema fue incluida en el álbum Waiting for the Sun (1968), donde aparece la famosa frase: “Soy el Rey Lagarto. Puedo hacer cualquier cosa”, una línea que terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocidos de Morrison.
Lee también ¡Rock costarricense! Shimdra promueve su nuevo disco ‘Yis Kichá’

A ello también se sumaba su fascinación por los reptiles, un elemento recurrente en su universo creativo.
Jim Morrison murió el 3 de julio de 1971, a los 27 años. Fue su pareja, Pamela Courson, quien lo encontró sin vida en la bañera de su departamento, ubicado en el barrio de Le Marais, en París.
Aunque su carrera fue breve, Jim Morrison dejó una huella imborrable en la historia del rock. Su voz, su poesía y su personalidad convirtieron a The Doors en una de las bandas más influyentes de todos los tiempos, mientras que el apodo de "Rey Lagarto" permanece como uno de los símbolos más representativos de su legado que con el paso de los años está desapareciendo con las nuevas generaciones.








