Con un cielo templado, para fortuna de los asistentes, música para muy diversos gustos y grandes leyendas como Enanitos Verdes, que fue uno de los primeros grupos en salir al escenario Amazon Music con “Guitarras Blancas”, canción ADN del rock latino y soundtrack definitivo, arrancó la edición 26 del festival

Como ya es una tradición, el festival es un gran pretexto para que los grupos anuncien sus próximos , como fue el caso de Enjambre, que sorprendió con su primera fecha ellos solos en el Estadio GNP; Madreperla, que tendrá un Metropolitan; o la banda española Love of Lesbian, que hará lo propio en el Auditorio Nacional en su gira de despedida.

Este primer día de actividades, de dos, lleno de vasos de chela por doquier, buena vibra y actitud, calentaba motores para esperar por la noche al gran headliner de esta edición, la estrella mundial Lenny Kravitz.

Lee también:

En el Estadio GNP, la casa de este festival de cultura musical donde se han escrito grandes pasajes del rock latinoamericano, hay un desfiladero de gente entre los cinco escenarios montados. Todos lucen cómodos, con playeras de los grupos que tocarán a lo largo del día, como Nacho Vegas, Maldita Vecindad, Cypress Hill o la leyenda de Creedence, John Fogerty.

En ese caminar aparecen cuatro asistentes vestidos como The Beatles, como en el disco Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, cada uno con su vaso de chela en mano. Se les pregunta el motivo de ir como John, Paul, George y Ringo:

“Ninguno en especial, éramos cuatro, se nos hizo a toda madre venir como ellos”.

Así, en el Vive Latino, las circunstancias a veces no necesitan de una explicación súper profunda: solo es dejarse llevar, como sucede con las letras melancólicas de Love of Lesbian, que en el escenario principal se posicionan como unos favoritos de los mexicanos, mientras una pareja se abraza y otro chavo que viene solo canta un tanto ebrio.

El festival, que este domingo cierra actividades en su vigésima sexta edición, sigue siendo un punto de encuentro mayoritariamente de adultos contemporáneos y chavorrucos, claro, sin perder el toque juvenil, porque tan solo venir a este estadio y galopar más de diez kilómetros entre escenarios y conciertos, entre stands y puntos de comida, vaya que requiere de un gran esfuerzo y todos vienen dispuestos a conseguirlo.

Google News

TEMAS RELACIONADOS