SAN JOSÉ, EU. — Hace 11 años, mientras conquistaba su cuarto campeonato como mariscal de campo de los Patriots de Nueva Inglaterra, un joven Drake Maye compartía la noche del Súper Domingo pegado a la televisión junto a sus padres y hermanos. Ahora, es él quien enfrentará a los Seahawks de Seattle con la oportunidad de cumplir su sueño y ser campeón del Super Bowl.

Tan solo con 23 años, en su segundo año en la NFL, el candidato a ser el Jugador Más Valioso de la temporada carga con la presión de ser el primer quarterback después de Brady, en llevar un trofeo a las vitrinas de Nueva Inglaterra.

Ganar significaría mucho para mí y para este equipo, por todo lo que hemos pasado, todo lo que ha hecho Mike Vrabel, el trabajo de la familia Kraft con esta organización, y sobre todo por la afición; los jugadores somos agradecidos con ellos, así que ha sido genial poder tener la oportunidad de jugar para cumplir el sueño que es ganar el Super Bowl”, declaró Maye.

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Sin embargo, la nueva cara de los Pats reveló el consejo que recibió por parte del siete veces campeón y máximo ídolo de los Pats. “Me dijo que no hay atajos para trabajar, y quienes los buscan no valen la pena”.

Seleccionado tercero en el Draft del 2024, Maye tuvo una temporada de novato para el olvido, con tres victorias y 14 derrotas en el récord. Ahora está a un juego de una campaña inolvidable, que lo podría consagrar como el mariscal de campo más joven en ganar el Super Bowl, pero el reto no será sencillo.

Después de superar a los Chargers de Los Ángeles, los Texans de Houston y los Broncos de Denver, Maye confesó que “ahora tenemos la oportunidad de jugar contra una nueva gran defensiva, y cuanto más avanzamos, (son) mejores. Los Seahawks juegan duro, así que tendremos que proteger el balón”.

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