La calentura del partido se salió de control en Ecuador. Un jugador suplente cambió los reclamos por las pedradas y terminó agrediendo a un juez de línea, a quien golpeó en el rostro con uno de los objetos que lanzó desde la zona de suplentes. El árbitro asistente cayó al césped y tuvo que ser trasladado a un hospital para recibir atención médica. Todo quedó grabado y el video ya circula en redes sociales.
La agresión contra Lenin Ojeda ocurrió el sábado 17 de octubre, durante el encuentro entre el Club Deportivo Ciudad de Yantzaza y Río Aguarico FC, correspondiente a la tercera fecha del grupo D de la Segunda Categoría del Ascenso Nacional ecuatoriano. El partido se disputó en el estadio Municipal Juan Galarza Márquez, en Yantzaza, provincia de Zamora Chinchipe.
En las imágenes difundidas en plataformas digitales se observa a un futbolista del equipo local recoger piedras y lanzarlas en dirección al asistente arbitral. Tras varios intentos, uno de los proyectiles alcanzó a Ojeda en el rostro y lo dejó tendido sobre el terreno de juego. La escena provocó la reacción de quienes se encontraban cerca, ante una agresión que rebasó por completo los límites de la rivalidad deportiva.
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La situación requirió asistencia médica inmediata. Una ambulancia trasladó al árbitro a un hospital para su valoración, luego de que presentara una inflamación visible en el rostro. Medios locales reportaron una posible fractura de pómulo, aunque hasta el momento no se había confirmado el diagnóstico mediante un parte médico oficial.
Ante lo ocurrido, integrantes del cuerpo técnico de Ciudad de Yantzaza se acercaron para auxiliar al silbante. De acuerdo con los reportes del incidente, el entrenador reconoció que la agresión se había producido desde el sector de su equipo y pidió que atendieran al árbitro.
El escándalo tampoco pasó inadvertido para el club, que anunció la separación inmediata del futbolista involucrado y ofreció disculpas públicas a Ojeda, a la terna arbitral y a la afición. La institución rechazó cualquier forma de violencia dentro y fuera de los escenarios deportivos.
Por su parte, la Agremiación de Árbitros del Ecuador anunció que emprenderá acciones penales contra el presunto agresor. El caso volvió a poner sobre la mesa la seguridad de los silbantes en las competiciones nacionales y dejó una imagen difícil de justificar: un partido de futbol convertido en escenario de una agresión que pudo tener consecuencias aún más graves.