Con un presupuesto que pasó de mil millones de pesos anuales entre 2019 y 2024 a 3 mil mdp en 2026, las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García (UBBJ) reportan 84 mil 304 estudiantes, 23 mil 929 egresados y 13 mil 817 títulos profesionales entregados, además de una capacidad instalada para albergar a 243 mil 605 alumnos, según el Segundo Informe de la presidenta

Hace varias semanas, la mandataria invitó a jóvenes que no lograron ingresar a instituciones de alta demanda a optar por las Universidades para el Bienestar y la Universidad Nacional Rosario Castellanos, que estos modelos sean presentados como alternativas equivalentes a universidades como la UNAM, la UAM o las principales instituciones públicas estatales.

Elseñala que las UBBJ recibieron un presupuesto anual de mil millones de pesos entre 2019 y 2024, en 2025 los recursos aumentaron a 2 mil 500 millones y para 2026 alcanzaron los 3 mil millones de pesos.

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El incremento, señala el documento, permitió fortalecer la instalación, equipamiento, mantenimiento y operación de las sedes, así como ampliar la cobertura del programa.

Del 1 de septiembre de 2025 al 30 de junio de 2026, el gobierno reportó una matrícula de 84 mil 304 estudiantes y una disponibilidad de 90 mil nuevos lugares para 2026. También informó que se impartían 37 carreras universitarias en 214 sedes.

Sin embargo, señala que en 2025 se establecieron 15 nuevas sedes y que para 2026 se aprobó la incorporación de otras 25, por lo que actualmente se cuenta con 239 sedes en distintas localidades del país.

El informe también señala que al considerar el plan de inversión previsto para 2026, las Universidades para el Bienestar disponen de capacidad instalada para albergar a 243 mil 605 estudiantes. Frente a los 84 mil 304 alumnos reportados, la matrícula equivale aproximadamente a 34.6% de esa capacidad potencial.

En materia de resultados, informa que hasta junio de este año habían egresado 23 mil 929 estudiantes y se habían entregado 13 mil 817 títulos profesionales. No obstante, no presenta tasas de abandono escolar, eficiencia terminal por generación ni información sobre inserción laboral de los egresados.

Crecimiento de la matrícula

Las cifras actualizan los datos disponibles sobre este sistema universitario. Desde su creación, las UBBJ registraron un rápido crecimiento: pasaron de atender 14 mil 33 estudiantes en 2019 a 28 mil 87 en 2020, 37 mil 585 en 2021, 45 mil 581 en 2022, 62 mil 775 en 2023 y 85 mil 27 en 2024.

El Segundo Informe reporta ahora 84 mil 304 estudiantes entre septiembre de 2025 y junio de 2026. La cifra es 723 alumnos menor a los 85 mil 27 registrados para 2024.

Horacio Martínez, especialista en temas educativos, advierte que no existen datos públicos consolidados que permitan conocer el abandono escolar real en las Universidades del Bienestar.

“Existe una matrícula creciente, publicitada con entusiasmo gubernamental, pero sin series públicas consolidadas de abandono escolar ni eficiencia terminal por generación. Un sistema que multiplicó su matrícula seis veces en cinco años, sin ofrecer trazabilidad de cohortes, no está siendo evaluado”.

Señala que la ausencia de estos indicadores impide conocer cuántos estudiantes han abandonado estudios o cuántos lograron concluirlos en tiempo y forma.

Agrega que es necesario que estas escuelas publiquen indicadores de trayectoria escolar por generación, incluyendo cifras de ingreso, abandono, rezago y titulación.

“Es urgente que las Universidades del Bienestar publiquen, sede por sede y generación por generación, cifras de matrícula de ingreso, abandono acumulado, rezago y titulación, siguiendo estándares comparables a los que utiliza ANUIES para el resto del sistema de educación superior”, afirma.

En tanto, Marco Fernández, investigador de México Evalúa, coincide en que la falta de indicadores públicos limita la posibilidad de conocer si estas instituciones están cumpliendo con el objetivo de ofrecer alternativas de educación superior de calidad.

“Son universidades absolutamente precarizadas a nivel material, infraestructuras, profesorado e investigación, no las hay. Pero también lo intangible, el símbolo de tu título, es que no va a valer lo mismo, es que los títulos son intercambiadores para el mercado de trabajo. Y los padres y los muchachos lo saben”, dijo.

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