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A un año de la explosión de una pipa de gas LP que circulaba por el Puente de la Concordia, en Iztapalapa, Jazlyn y Uriel —dos de las víctimas más jóvenes— continúan en rehabilitación y a la espera de nuevas cirugías para recuperarse tras la tragedia que dejó 32 muertos y más de 90 lesionados.
“Dimos todo el apoyo cuando supimos lo que había pasado”, dice Virginia Sendel, fundadora de la Fundación Michou y Mau, organización que ha brindado atención a ambos pequeños con graves quemaduras. En septiembre del año pasado, Jazlyn Azulet, quien tenía dos años cuando ocurrió la explosión y nieta de Alicia Matías —quien perdió la vida a causa del incendio— fue trasladada al Shriners Hospitals for Children’s en Galveston, Texas, EU, donde recibió atención especializada.
“Las quemaduras de Jazlyn fueron en áreas especiales... rostro, manos, pies. Ella llevaba ambas manos y pies quemados, quemaduras de tercer grado. Fue sometida a tres cirugías allá, parte de su cabecita estaba quemada, afortunadamente fueron exitosas. Estuvo ... dos meses en Estados Unidos y regresó a México”, explica Ámbar Solis, directora de Traslados y Emergencias de Michou y Mau.
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Un año después, Jazlyn es parte del Programa de Secuelas de la fundación y se rehabilita en la unidad de la fundación del Hospital Pediátrico de Xochimilco.
Explica que Jazlyn ha avanzado de manera favorable, aunque aún está a la espera de una nueva cirugía, la cual podría realizarse en la unidad de Toluca de la fundación.
LUCHA VS. CICATRICES. También recibe apoyo Uriel, de dos años. Aunque el niño no fue trasladado a EU, como ocurrió con Jazlyn, y recibió atención sólo en México, el menor también es parte del Programa de Secuelas, por lo que se le brindaron prendas de presoterapia y recibirá cirugía láser para reducir sus cicatrices.
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“Estuvo en el Ceniaq (Centro Nacional de Investigación y Atención al Paciente Quemado), Uriel, también lo estamos apoyando...; Fundación Michou y Mau, tiene una jornada de cirugías láser cuatro veces al año, y él va a ingresar a esta cirugía, que busca, junto con las prendas de presoterapia, que las cicatrices se hagan lo más lisas posibles”, explica Ámbar Solis.
La directora de traslados cuenta que la madre de Uriel, quien también estuvo en el momento de la explosión de la pipa y sufrió quemaduras severas, también recibe atención. Si bien ya es adulta, y la Fundación Michou y Mau sólo se dedica a menores de edad, la organización la refirió a otro lado para que pudiera recibir atención.








