Las , que son la más importante red de infraestructura cultural que tiene México y que presumía como la más grande red de bibliotecas públicas de, atraviesan desde hace varios años problemáticas como la falta de mantenimiento, servicios anquilosados, acervo desactualizado, inmuebles en malas condiciones, carencia de internet y a veces de agua y luz, entre muchas otras deficiencias.

En los últimos años enfrenta una severa crisis que ha llevado al cierre de mil 16 espacios, que representan el 14.3% de una Red Nacional de Bibliotecas Públicas (creada en 1981) que llegó a tener 7 mil 476 espacios bibliotecarios, de los que actualmente existen sólo 6 mil 460 en todo el país, según cifras oficiales.

Guerrero es la entidad más mermada de esta oferta cultural. Han cerrado 107 de las 213 bibliotecas públicas con las que contaba la entidad para atender a su población que supera los 3 millones 540 mil 685 habitantes —según el Censo de Población de 2020. Esas 107 bibliotecas cerradas representan el 50.23% de las que había, y de las que ahora sólo mantiene 106 recintos bibliotecarios abiertos, como consta en el registro oficial de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas que expone la propia Dirección General de Bibliotecas de la Secretaría de Cultura federal en su página oficial.

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Bibliotecas en el abandono. Foto: Luis Camacho / EL GRÁFICO
Bibliotecas en el abandono. Foto: Luis Camacho / EL GRÁFICO

Los otros dos estados con mayor número de bibliotecas clausuradas son: Veracruz, donde se han cerrado 134 recintos, que representa el 25.5% de los 519 que había, pues hoy solo hay abiertos 385 recintos; y Nuevo León, que reporta 107 recintos cerrados, lo que significa el 34.07% de su total que era de 314 bibliotecas y de los cuales hoy solo reporta 207 abiertos.

Cierres continuos

Aunque estas tres entidades son las que encabezan los reportes con el mayor número de bibliotecas cerradas, en todo el país persiste la crisis de una infraestructura que la federación, los estados y los municipios han dejado de atender, como lo afirma Alejandra Quiroz, quien laboró en la Biblioteca Vasconcelos y es experta en bibliotecas. Ella asegura que uno de los principales problemas es de origen y se debe al convenio tripartita que organiza la administración de las bibliotecas entre los tres niveles de gobierno.

“Aunque las responsabilidades están distribuidas, no existen mecanismos claros que garanticen su cumplimiento. Esto provoca que, por ejemplo, un espacio destinado a biblioteca pueda cambiar de uso con el tiempo”, asegura Quiroz, quien además señala que las bibliotecas requieren servicios básicos como agua, electricidad y drenaje, que son asuntos prioritarios en el cumplimiento de la Agenda 2030.

“Requieren también infraestructura tecnológica: acceso estable a internet, conectividad inalámbrica y equipo de cómputo para uso de la comunidad. Hoy estos servicios son indispensables para garantizar el acceso a la información”, dice la experta en educación y bibliotecas.

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Hoy las bibliotecas públicas debieran ser mucho más que espacios para consultar libros. Son lugares de encuentro, aprendizaje, diálogo e inclusión social.

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