El paso de la por la capital del país llegó a su fin, dejando tras de sí un balance económico profundamente polarizado en el Centro Histórico, mientras algunos comerciantes reclaman bajas ventas, otros más se suman al Gobierno de la Ciudad de México, que presume una gran derrama económica.

El epicentro de la transformado durante más de un mes en el principal punto de reunión para miles de aficionados, atestiguó una dinámica comercial de claroscuros: una bonanza sin precedentes para ciertos sectores que contrastó drásticamente con pérdidas absolutas para los comercios de la zona.

La expectativa generalizada entre los locatarios del primer cuadro de la ciudad apuntaba a un repunte general en las ventas debido a la enorme afluencia de turistas internacionales y capitalinos. Sin embargo, el fenómeno del torneo demostró que la cantidad de transeúntes no siempre es sinónimo de derrama económica.

Ni las mareas humanas que inundaron las calles aledañas al Zócalo ni la presencia de divisas extranjeras lograron frenar el desplome de sus ventas. Tras el cierre del evento, estos comerciantes enfrentan ahora un prolongado periodo de recuperación para intentar volver a los niveles de venta previos al torneo.

Los tradicionales organilleros, por ejemplo, capitalizaron el flujo peatonal y tuvieron ingresos muy superiores a los de su jornada habitual.

Más ganancias

El Mundial de Futbol dejó a la Ciudad de México una derrama económica de entre 44 mil y 66 mil millones de pesos y sólo durante el mes de junio se crearon 100 mil 756 nuevos empleos formales, informó la jefa de Gobierno, Clara Brugada.

Además, destacó que del 1 de junio al 15 de julio la CDMX recibió más de 4 millones de turistas y visitantes, así como 4.4 millones de pasajeros internacionales que llegaron al país.

Google News

TEMAS RELACIONADOS