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Nahum Campos cerró sus ojos y recordó cómo era Santa Úrsula, en la alcaldía Coyoacán, la colonia donde ha vivido toda su vida. No había luz ni calles pavimentadas, siempre traía las rodillas raspadas de tantas piedras que había en el piso cuando se tropezaba. Ahora a sus 63 años ve una realidad diferente a esa. Además, tuvo la oportunidad de vivir su tercer Mundial: en su infancia en 1970, en la adolescencia en 1986 y ahora en 2026.
Él vive a dos calles del Estadio Ciudad de México, pero a la fecha le sigue diciendo por su primer nombre: Azteca. No sólo fue testigo de su construcción, fue su patio de juegos, ya que ahí aprendió a andar en bicicleta y lo recorrió de arriba a abajo.
El día de la inauguración del Mundial del Futbol 2026, Nahum dijo que puso su despertador a las seis de la mañana, ya que a esa hora empezaron a llegar los trabajadores del evento. Debido al pequeño negocio de comida que tiene en su patio, abrió sus puertas desde muy temprano para ver desfilar a todas las personas sobre su acera.
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“Veo mayor seguridad, pero es necesaria por la realidad que está atravesando nuestro país. Algunos están a favor, otros en contra del gobierno, pero que nos haya tocado este evento en esta situación nos sirve para unirnos más”.
Campos recordó que en 1986 México estaba en un momento muy difícil tras el terremoto de un año anterior. Sin embargo, dijo que en aquel momento los mexicanos se unieron para salir adelante y apoyarse entre sí.
“Al año (del sismo) estábamos haciendo fiesta, pero viviendo un luto, en el 86 celebramos un Mundial como nunca porque hubo un agradecimiento hacia todos los países que participaron en el apoyo”.
Explicó que se siente agradecido por ver cómo la fiesta recorra su colonia; “aunque no pude entrar al estadio por mi trabajo, vives el Mundial. Y si te soy sincero, se siente en el corazón. Hay algo que te estremece ver a los danzantes de tu música o bandas que interpretan las canciones de nosotros”, acotó.
Cuando se le pregunta si le gusta convivir con tantas personas extranjeras fuera de su casa, Nahum indicó que le da orgullo que gente de otros países conozca las tradiciones y la fiesta que se hace en México.
¿Qué espera de este Mundial?
“Esto (señala a las personas que caminan sobre la banqueta de su casa). Ver pasar a la gente, todos con el mismo color en el pecho, no hay América ni hay Cruz Azul. Todos somos mexicanos, la unión del pueblo.
“Para mi va a ser el último (Mundial), si se tardaron 30 años en hacerlo otra vez aquí, ya no voy a estar para el siguiente. Tuve un infarto el año pasado, pero es algo muy bonito volver a vivir esto y ver a mis hijos ya grandes, y que ellos lo vivan también. Es una gracia de dios”.










