Tecámac.— Blanca Guadalupe Argüelles Velásquez, concretó uno de sus mayores anhelos antes de sus 50 años: ser conductora de un camión articulado de transporte público, una unidad de la Línea 4 del Mexibús en la que transporta a cientos de usuarios de Tecámac hasta La Raza y viceversa.
Lleva más de seis años, pero su deseo de manejar estos vehículos nació hace décadas, cuando los primeros articulados aparecieron en la CDMX, pero en ese tiempo las puertas para las mujeres estaban cerradas.
Pertenece a una familia de operadores: su padre fue chofer, un hermano en una línea de autobuses y otro es trailero. Ella es la única mujer en esa tradición, pero para lograrlo enfrentó muchos obstáculos. Ahora sus hijas se sienten orgullosa y seguirá en este trabajo “hasta que la vida me lo permita”.
“Yo era una ama de casa muy joven, ni siquiera sabía manejar un coche. (Ahora) tengo compañeros que me estiman mucho: me dan un saludo todos los días. Hay quienes no aceptan ver a una mujer al volante, llegan a su destino y sólo me voltean a ver, pero también recibo bendiciones: ‘Dios la bendiga, maneja usted muy bien’. Eso me llega al corazón”.











