Como un crimen de lesa arqueología es que investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han calificado la construcción de al menos dos parques en los alrededores del Tren Maya. Estos espacios albergan edificios hechos con vestigios arqueológicos hallados en la ruta del tren, los cuales fueron mutilados, separados de sus contextos originales y luego reconstruidos en nuevos sitios.
Se trata de los ‘Parques de la Memoria’ Balaam Tum, en Chetumal, Quintana Roo, y K’awill, en Xpuhil, Campeche. Estos espacios forman parte del proyecto integral del Tren Maya y han sido anunciados como atractivos turísticos por los gobiernos estatales, a pesar de las críticas de los expertos.
Fue en la primera sesión del Seminario Patrimonio Cultural donde el arqueólogo Fernando Cortés de Brasdefer, uno de los mayores críticos del salvamento en la zona, mostró evidencias de la destrucción de estructuras prehispánicas que posteriormente fueron trasladadas al parque Balaam Tum.
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Cortés de Brasdefer citó reportes que dan cuenta de la destrucción de numerosas estructuras mayas durante las obras. Según el especialista, tras la pérdida masiva de monumentos, los responsables intentaron "resolver" la situación trasladando piezas a otros lugares para simular un rescate del patrimonio.
El arqueólogo precisó que se extrajeron piedras de tres sitios distintos: “Lo que hicieron fue desmantelar los sillares y construyeron un fraude. Es una vergüenza que nuestra propia institución haya permitido un fraude de tal magnitud; ya fue una comisión de arqueólogos a revisar”, apuntó.
Una comisión formada por los reconocidos investigadores Sergio Gómez Chávez, Jesús E. Sánchez y Jaime Garduño Argueta emitió un diagnóstico sin precedentes: al menos 47 estructuras de sitios arqueológicos fueron mutiladas y trasladadas a Balaam Tum.
“Reunieron esas piedras y construyeron 47 monumentos; solo 16 fueron recolocados intentando mantener su diseño original. Los demás los revolvieron: piedras originales y fachadas que no corresponden. Algunos núcleos fueron revestidos con piedras de las fachadas; ese fue su gran invento”, abundó el investigador.
Aunque el INAH ha defendido la construcción de estos parques en sus boletines oficiales, Cortés de Brasdefer advierte sobre la existencia de un tercer parque cerca de la estación Escárcega y denuncia la falta de rigor científico en las reconstrucciones.
Al mostrar fotografías de Balaam Tum, el arqueólogo señaló que las edificaciones simulan estructuras prehispánicas, pero están rellenadas con materiales modernos de construcción y cal actual. “Eso no es arqueología”, sentenció, destacando que el valor histórico y contextual de las piezas se ha perdido por completo.
DATO: La comisión de expertos ya prepara recursos legales y amparos para exigir que las piedras y monumentos sean devueltos a sus lugares originales, señalando violaciones directas a la Ley Federal de Monumentos.