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El reporte global pinta un panorama desolador con cifras que subrayan que el 75% de la población mundial vive en países donde el agua es escasa o insegura; esto también tiene que ver con la sobreexplotación de aguas subterráneas. Dos mil millones de personas habitan sobre terrenos que se hunden por tal motivo.
La extracción de las aguas subterráneas es una vuelta sin retorno, pues provoca la disminución del nivel freático, lo que conlleva riesgos ambientales críticos como la desecación de cuerpos hídricos y la subsidencia que daña infraestructura y que ha contribuido a un hundimiento significativo del terreno en más de seis millones de kilómetros cuadrados (casi 5% de la superficie terrestre mundial), incluidos más de 200 mil kilómetros cuadrados de zonas urbanas y densamente pobladas.

HUNDIMIENTOS
En algunos lugares, señala el reporte, el terreno se hunde hasta 25 centímetros al año, lo que reduce la capacidad de almacenamiento y aumenta el riesgo de inundaciones. Otros efectos de la extracción de agua subterránea es la salinización en acuíferos costeros y la contaminación de las reservas de agua potable. El resultado son sistemas acuáticos que tienden a la desertificación del terreno, como acuíferos compactados y lagos sin capacidad de nutrirse nuevamente lo que es alarmante.
Los humedales también han sido destruidos a escala continental. Una definición amplia de este término incluye lagos, ríos, acuíferos subterráneos y otros ecosistemas. Aunque sólo cubren alrededor del 6% de la superficie terrestre, los humedales dan asilo a 40% de todas las especies vegetales y animales.
El reporte de la ONU calcula que durante las últimas cinco décadas, el mundo ha perdido 410 millones de hectáreas de humedales naturales, casi la superficie terrestre de la Unión Europea. Más de la mitad de los grandes lagos del mundo han perdido agua desde principios de 1990. Un caso emblemático es el lago Chad, que alguna vez fue uno de los lagos más grandes de África. En los últimos 60 años, el tamaño del lago ha disminuido 90% como resultado del uso excesivo del agua, la sequía prolongada y los impactos del cambio climático.
Nota por: Berenice González











