En un movimiento clave para la estabilidad regional, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sostuvo una conversación telefónica con el mandatario electo de Estados Unidos, Donald Trump.
Este primer contacto formal tras los comicios estadounidenses marca la hoja de ruta de lo que será la relación bilateral en 2026, centrándose en el respeto a las soberanías y la cooperación en sectores críticos para ambas naciones.
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Uno de los pilares fundamentales de la llamada fue la seguridad fronteriza. Ante las recientes tensiones mediáticas, Claudia Sheinbaum enfatizó la importancia de abordar el fenómeno delictivo mediante la inteligencia y la coordinación, sin vulnerar la autonomía de cada país.
Ambos líderes coincidieron en que el combate al tráfico de sustancias y el control de los cárteles de la droga requiere de una estrategia conjunta que no solo se limite a la contención física, sino que ataque las finanzas y las estructuras de mando de las organizaciones criminales. Esta postura busca desactivar las amenazas de intervención militar que habían surgido en días previos, priorizando la diplomacia institucional.
En el ámbito económico, la inversión extranjera y el flujo comercial bajo el marco del T-MEC ocuparon un lugar central en la plática. Donald Trump y la mandataria mexicana reconocieron que la integración económica de América del Norte es la herramienta más poderosa para competir frente a otros bloques globales.
A diferencia de periodos anteriores marcados por la confrontación directa, esta comunicación entre Sheinbaum y Trump proyecta una voluntad de entendimiento. La presidenta de México fue clara al señalar que cualquier acuerdo de colaboración pasará por el filtro del respeto mutuo, asegurando que las decisiones sobre la política interna de México seguirán siendo potestad de su administración.
Este acercamiento temprano envía una señal de calma a los mercados financieros y a la población de la frontera, quienes dependen directamente de la estabilidad en la relación entre el Palacio Nacional y la Casa Blanca. El diálogo apenas comienza, pero las bases para una convivencia pragmática parecen estar puestas.