Roma.— Entre oraciones, muestras de cariño y miradas cargadas de esperanza, el papa León XIV llegó este martes al hospital Gemelli de Roma, donde será sometido a una cirugía para extirparle un nódulo pulmonar. Su ingreso estuvo acompañado por decenas de personas que aguardaban desde temprano para verlo, saludarlo y hacerle sentir que no está solo ante este momento delicado.
El pontífice, de 71 años, arribó poco después de las 13:00 horas locales al centro médico.
A su llegada, saludó con la mano a quienes se encontraban en el lugar y les dedicó una sonrisa que fue recibida con muestras de afecto, buenos deseos y plegarias por su pronta recuperación.
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Fieles acompañan al Papa con oraciones
La escena estuvo marcada por la fe de los asistentes, quienes se mantuvieron atentos al paso del líder de la Iglesia católica. Entre ellos había religiosos, sacerdotes y laicos que acudieron para acompañarlo con sus oraciones, en una jornada en la que la preocupación por su salud se mezcló con la esperanza de verlo recuperado.
Una de las historias que destacó fue la de Porzia Cordazco, de 88 años, quien esperó en su silla de ruedas para rezar por el pontífice. A su lado estaba Elena Carruntu, quien explicó a Vatican News que habían acudido para pedir por su salud y expresó su confianza en que pronto pudiera regresar junto a sus fieles. También estuvo el sacerdote Angelo Manda, quien llamó a la comunidad católica a unirse en oración por el Papa.
¿De qué van a operar al Papa?
La intervención tiene como objetivo extirpar un nódulo localizado en uno de sus pulmones, detectado recientemente. El equipo médico estará encabezado por Stefano Margaritora, responsable de cirugía torácica del hospital Gemelli.
El procedimiento permitirá analizar la lesión y determinar si es maligna o benigna, por lo que todavía no debe darse por hecho un diagnóstico de cáncer. De acuerdo con los reportes difundidos este martes, el Vaticano prevé que León XIV permanezca hospitalizado alrededor de una semana, aunque el tiempo dependerá de su evolución.
Mientras el equipo médico se prepara para la operación, afuera del hospital los fieles mantienen viva una misma esperanza: que el Papa supere este procedimiento y pueda retomar sus actividades. Sus saludos y su sonrisa, breves pero significativos, se convirtieron en una señal de cercanía para quienes llegaron a acompañarlo en una jornada en la que la fe y el cariño fueron protagonistas.








