El es una infección poco común, pero puede representar un riesgo serio para la salud humana debido a la forma en que se transmite. Aunque muchas personas asocian este con mordeduras de ratones, la principal vía de contagio ocurre cuando alguien respira partículas microscópicas que provienen de la orina, saliva o excremento de roedores infectados. Estas partículas pueden quedar suspendidas en el aire cuando se limpian lugares donde estos animales han estado presentes.

Los espacios cerrados y poco ventilados suelen ser los escenarios donde existe mayor posibilidad de exposición. Sitios como bodegas, sótanos, cabañas, almacenes o habitaciones que han permanecido desocupadas durante mucho tiempo pueden convertirse en focos de riesgo si hubo presencia de ratones. Al mover cajas, barrer polvo o manipular objetos guardados en esos lugares, es posible levantar residuos contaminados y, sin darse cuenta, inhalarlos. Por esa razón, la infección puede presentarse en actividades domésticas aparentemente simples.

Otra forma de exposición es el contacto con superficies contaminadas. Si una persona toca restos de excremento o áreas donde hubo secreciones de roedores y después se lleva las manos al rostro, existe la posibilidad de que el virus entre al organismo. Aunque esta vía no es la más frecuente, sigue siendo una causa de preocupación, especialmente en lugares donde no se realiza una limpieza adecuada. La transmisión entre personas es extremadamente rara y depende de ciertas variantes del virus, por lo que no es el mecanismo más habitual.

Para reducir el riesgo, las autoridades sanitarias recomiendan mantener el hogar libre de plagas. Sellar huecos en paredes, puertas o techos ayuda a evitar que los roedores entren en las viviendas. También es fundamental almacenar alimentos en recipientes cerrados y retirar basura de manera constante para no atraerlos. Si se encuentran heces o rastros de ratones, no se debe barrer en seco ni usar aspiradora, ya que esto puede dispersar el virus en el ambiente.

La mejor forma de limpiar un área posiblemente contaminada es ventilarla primero y después humedecer las superficies con desinfectante o una mezcla de agua con cloro antes de retirarlas con guantes. El uso de cubrebocas y el lavado de manos después de la limpieza también son medidas preventivas importantes. Aunque el hantavirus no es una enfermedad frecuente, su impacto puede ser grave, ya que puede causar problemas respiratorios severos.

¿Cuáles son los síntomas del Hantavirus?

Los primeros síntomas suelen confundirse con otras infecciones respiratorias, ya que incluyen fiebre, dolor muscular, cansancio y malestar general. Sin embargo, si una persona ha estado en contacto con lugares infestados por roedores y posteriormente presenta dificultad para respirar, es importante buscar atención médica de inmediato.

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