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La misión Artemis II escribió este lunes 6 de abril una de las páginas más impactantes en la historia de la exploración espacial. En un día cargado de hitos, la tripulación no solo alcanzó la mayor distancia jamás recorrida por humanos desde la Tierra, sino que también logró observar de cerca la enigmática cara oculta de la Luna, un territorio que durante décadas permaneció fuera del alcance humano.
De acuerdo con reportes de medios internacionales, la nave Orion con los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen superó el récord histórico impuesto por la misión Apollo 13 en 1970. La tripulación alcanzó más de 252 mil millas (más de 406 mil kilómetros) de distancia, convirtiéndose oficialmente en los seres humanos que más lejos han estado del planeta.
Este logro no es solo simbólico: marca el regreso de la humanidad al espacio profundo tras más de medio siglo. La misión, lanzada el pasado 1 de abril, tiene como objetivo probar todos los sistemas de la nave en condiciones reales antes de futuras misiones que sí buscarán alunizar.
Sobrevuelo histórico de Artemis II
Pero el momento más impactante ocurrió durante el sobrevuelo lunar. Durante aproximadamente seis horas, la tripulación rodeó la Luna a unos 4,000 a 6,000 millas de su superficie, obteniendo imágenes inéditas de regiones nunca antes vistas con este nivel de detalle, incluyendo la cara oculta del satélite.
Este lado de la Luna —que no es realmente “oscuro”, sino invisible desde la Tierra— permitió a los astronautas observar formaciones antiguas como la cuenca Aitken y el Mare Orientale, zonas clave para entender el origen del sistema solar.
El recorrido también incluyó momentos críticos, como un apagón de comunicaciones de aproximadamente 40 minutos cuando la nave quedó detrás de la Luna, un fenómeno esperado pero que añadió tensión al histórico sobrevuelo.
Además del valor científico, la misión dejó imágenes y experiencias profundamente simbólicas: desde la posibilidad de recrear la icónica foto “Earthrise” hasta la observación de fenómenos como eclipses solares desde una perspectiva completamente inédita.
Artemis II no aterrizará en la Luna, pero su éxito es clave para el futuro. La NASA planea que las siguientes misiones —como Artemis III— lleven nuevamente astronautas a la superficie lunar, con la mira puesta en establecer una presencia sostenible y preparar el camino hacia Marte.
Lo ocurrido este lunes no solo rompió récords: confirmó que la humanidad ha vuelto, oficialmente, a mirar más allá de su propio planeta.








