La historia de Sudamérica dio un giro radical este 5 de enero de 2026. Tras su captura y traslado relámpago a territorio norteamericano, Nicolás Maduro compareció por primera vez ante una Corte de Estados Unidos.
En una audiencia que mantuvo al mundo en vilo, el exmandatario venezolano rechazó todos los cargos que se le imputan y utilizó su primera intervención pública para defender su honorabilidad.
Vestido con ropa civil y bajo un despliegue de seguridad nunca antes visto en un juzgado federal, el acusado escuchó la lectura de los delitos que se le atribuyen, que incluyen narcoterrorismo y conspiración. Al momento de tomar la palabra, Nicolás Maduro se declaró inocente de manera firme y tajante.
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“Soy un hombre decente, un hombre de paz que solo ha buscado el bienestar de su pueblo. Todo esto es una persecución política orquestada desde Washington”, afirmó ante el juez, de acuerdo con los reportes de los presentes en la sala. La estrategia de la defensa parece estar clara: apelar a la victimización y cuestionar la legalidad de su detención.
Un proceso judicial histórico en Nueva York
El caso, que ya es comparado con el juicio a Manuel Antonio Noriega en los años 90, ha movilizado a los mejores fiscales del Departamento de Justicia. Durante la sesión, la fiscalía presentó los puntos clave de su acusación, señalando que existen pruebas contundentes que vinculan al régimen venezolano con el tráfico de sustancias ilícitas hacia Estados Unidos.
Sin embargo, los abogados de Maduro insistieron en que el proceso es nulo debido a que se trató de una "extracción ilegal" de un jefe de Estado en funciones. A pesar de estos argumentos, el juez determinó que el juicio en Estados Unidos seguirá su curso, manteniendo al político bajo custodia en una prisión de máxima seguridad mientras se fijan las próximas fechas de audiencia.
Repercusiones en Venezuela y el mundo
Mientras en Nueva York se desarrollaba la audiencia, en las calles de Caracas la incertidumbre es total.
La noticia de que Maduro se declara inocente ha encendido los ánimos entre sus simpatizantes, quienes exigen su liberación inmediata. Por otro lado, la oposición venezolana y diversos líderes mundiales ven en este proceso una oportunidad para que se haga justicia por las acusaciones de corrupción y violaciones a los derechos humanos.
Este evento marca el inicio de lo que promete ser el proceso judicial más mediático de la década, donde la figura de Nicolás Maduro será puesta bajo la lupa del sistema legal estadounidense bajo los cargos de narcoterrorismo.








