PREGUNTA

Llevamos siete años casados y aunque nos amamos cañón, la verdad es que la intimidad se volvió una rutina predecible de un día a la semana a la misma hora. Ya casi ni nos dan ganas y siento que nos estamos volviendo hermanos con casa compartida. ¿Cómo rescatamos la chispa? Adán I.

RESPUESTA

Bienvenidos a la temida “crisis de los siete años”, aunque en realidad no es más que una trampa de la química cerebral. La dopamina (la hormona de la novedad, el coqueteo y la emoción) baja de forma natural después de los primeros años de convivencia estable, dejando el timón a la oxitocina, que es la hormona de la tranquilidad y la ternura. El problema es que una relación no sobrevive solo de paz y comodidad, necesita una chispa de picardía. El error más común es esperar a que lleguen las ganas solas para tener intimidad. En las relaciones, el deseo casi siempre surge después de empezar la acción, no antes. Tienen que romper la rutina de la cama del sábado por la noche y empezar a jugar al coqueteo desde el día a día. Dense un respiro de la casa compartida, mándense mensajes atrevidos mientras están en la chamba, salgan a cenar sin los niños u otras responsabilidades, cámbiense de cuarto o prueben un juguete nuevo en la intimidad. Estimular la fantasía y recuperar los espacios propios fuera de la pareja es el mejor abono para que el deseo vuelva a florecer.

PREGUNTA

Me pasa algo súper penoso: con mi nueva ligue apenas me pongo el condón y empiezo la penetración, me vengo en menos de dos minutos. Con otras parejas no me pasaba tanto, pero ella me atrae tanto que siento que no me puedo aguantar. ¿Qué hago para durar más? Gerardo P.

RESPUESTA

Quítate la culpa de encima, no tienes eyaculación precoz crónica; lo que te sucede es excitación desbordada por el alto nivel de atracción y química que tienes con ella. Cuando una persona te prende muchísimo, el sistema nervioso simpático se dispara a mil por hora, la adrenalina sube y el cuerpo acelera el reflejo eyaculatorio antes de que alcances a regular la respiración. Para ganar minutos y dejar de sufrir por el reloj, tienes que aprender a manejar los frenos de tu cuerpo antes de llegar al punto de no retorno aplicando técnicas de pausa y control. Cuando sientas que la excitación llega al límite, es fundamental detener por completo el movimiento de la pelvis, respirar hondo inflando el abdomen y presionar suavemente la punta del pene durante unos segundos para bajar la urgencia y evitar el disparo inmediato. Al mismo tiempo, debes alargar el juego previo enfocándote en que ella disfrute a través del oral, las caricias y la estimulación manual antes de entrar, asegurando que el placer sea mutuo desde antes de la penetración. Puedes apoyarte en herramientas prácticas como el uso de preservativos con una capa ligera de anestésico local suave en la parte interna, los cuales ayudan a calmar la hipersensibilidad del glande sin perder la firmeza de la erección. El control se entrena con la práctica y con la confianza que vas ganando conforme se conocen más, así que tómalo con calma y ríete de los tropiezos del inicio porque la intimidad mejora con la complicidad de ambos.

PREGUNTA

Tengo un año saliendo con un chavo que tiene un historial sentimental larguísimo y bien intenso. Lo nuestro va increíble, pero a veces me entra una toxicidad horrible imaginándome con cuántas personas estuvo antes y me dan celos. ¿Cómo lo supero? Ana S.

RESPUESTA

Ni te castigues, lo que sientes se conoce como celos retroactivos. El problema no es lo que hizo tu novio antes de conocerte, sino que tu mente usa esos datos para construir un escenario imaginario donde crees que las otras personas eran más divertidas, atractivas o importantes que tú. Tienes que aterrizar los pies en la realidad con un recordatorio contundente: el pasado de tu pareja fue exactamente lo que lo pulió, lo maduró y lo convirtió en el hombre que hoy te elige, te cuida y te ama a ti todos los días. Las relaciones anteriores son solo ensayos. Cada vez que sientas esa punzada de celos, cámbiale el chip a tu cerebro y, en lugar de compararte, reconócete a ti misma como la persona con la que él decidió estar hoy. Si el tema te persigue demasiado, platicarlo con él de forma ligera, sin reclamos ni interrogatorios, te ayudará a darte cuenta de que para él su vida anterior ya es página cerrada.

Google News