PREGUNTA

Me han dicho que, así como las mujeres, los hombres también fingen los orgasmos. ¿Cómo sería eso? ¿Que no deben eyacular? Susi J.

RESPUESTA

Pues sí, Susi, ellos también fingen orgasmos y lo hacen mucho más seguido de lo que la gente cree. Aunque existe el mito de que el semen es la prueba de fuego imborrable, la realidad es que el orgasmo y la eyaculación son dos procesos biológicos distintos que el cerebro y los músculos pélvicos coordinan, pero que no siempre ocurren al mismo tiempo. ¿Cómo lo hacen? Fácil, simulan el ritmo, aceleran la respiración, aprietan los músculos del cuerpo, hacen ruidos de climax y, si están usando condón o si la penetración ocurre en la oscuridad o bajo las cobijas, aprovechan para retirarse rápido diciendo que ya terminaron. Otras veces, aprovechan el uso de lubricante para simular la humedad o simplemente confían en que su pareja no va a ponerse a inspeccionar si hubo fluido o no. Las razones para hacerlo son exactamente las mismas que en las mujeres: cansancio, estrés, consumo de alcohol, presión por “rendir”, falta de sensibilidad momentánea o simplemente el deseo de terminar el encuentro sin herir los sentimientos de su pareja. Es una muestra de que el placer masculino no es un botón automático y que la mente juega un rol gigantesco en el clímax.

PREGUNTA

Mi chico insiste en tener anal, pero a mí me da pena. No sólo porque nunca lo he hecho así, sino porque además tengo una hemorroide y creo que la sentiría y me daría una vergüenza espantosa. Sí se me antoja probar…pero, ¿qué hago? Antonia I.

RESPUESTA

Toñita, lo primero es quitarte la pena: las hemorroides son solo venas inflamadas en la zona del ano y casi la mitad de los adultos las tienen o las han tenido en algún momento de su vida, por lo que no son síntoma de suciedad ni de nada raro. Dicho esto, si tienes una hemorroide activa, hinchada o con dolor, no es momento de intentar la penetración anal, ya que el roce continuo la va a irritar, puede hacerte sangrar y te dejará una pésima experiencia. Para que puedas disfrutarlo, primero debes enfocar tu atención en sanar esa vena inflamada. Puedes acudir con un médico o gastroenterólogo para que te recomiende una crema desinflamatoria adecuada, realizar baños de asiento con agua tibia para calmar la zona y aumentar el consumo de fibra en tu dieta diaria. Es fundamental que el tejido esté bien desinflamado y libre de molestias antes de intentar cualquier práctica. Al mismo tiempo, vale la pena hablar del tema con tu pareja de forma abierta y sin pena. Puedes explicarle con total naturalidad que sí se te antoja probar la experiencia, pero que necesitan ir con mucha calma y esperar a que esa inflamación ceda. La forma en que él tome la noticia te demostrará qué tan paciente y empático es contigo. Cuando la zona esté sana y lista, la exploración debe ser calmada. Comiencen con caricias suaves, aplicando lubricante a base de agua o silicona, e inicien la estimulación con la yema de un dedo. Recuerda que el esfínter anal es un músculo que se contrae con el miedo o la pena, por lo que requiere tiempo, mucha lubricación y relajación absoluta para ceder sin dolor.

PREGUNTA

Hace como tres años me hicieron una circuncisión, pero la cicatriz quedó muy gruesa como con exceso de piel en el lado derecho y un excedente del frenillo y sí, mi pepino se ve raro. ¿Eso se puede corregir? No es un problema funcional, es más bien algo estético, pero la verdad esta situación me genera mucha inseguridad. Aldo F.

RESPUESTA

Aldo, cualquier secuela estética de una circuncisión previa se puede corregir por completo. Lo que tienes en el lado derecho se conoce como una cicatriz hipertrófica o un pliegue de piel sobrante, y el remanente del frenillo es simplemente un fragmento de tejido que no se retiró o no se remodeló en la primera cirugía. Para solucionar esto existe un procedimiento menor llamado revisión de circuncisión o plastia peneana. Es una intervención muy rápida, ambulatoria y bajo anestesia local en la que el urólogo retira con precisión quirúrgica el tejido sobrante, elimina la cicatriz engrosada y remueve el exceso de frenillo para dejar una línea plana, simétrica y limpia. No sientas pena de ir al doctor por algo estético. La estética del pene influye directamente en tu confianza y en la forma en que disfrutas tu vida sexual. Acude a una valoración con un urólogo (de preferencia con experiencia en cirugía estética masculina); en cuestión de un par de semanas de recuperación, tendrás un resultado armónico que te devolverá la seguridad al 100%.

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