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PREGUNTA
A mi novio le encantan las ‘gordibuenas’, pero yo ya estoy harta de mis kilos de más y quiero bajar de peso por salud. Lo malo es que él me amenaza con dejarme si enflaco o pierdo mis ‘carnitas’. ¿Qué hago? ¿Le doy el gusto o veo por mí? Lucina R.
RESPUESTA
Ay, amiga, date cuenta, eso que está haciendo tu novio no es amor por tus curvas, es chantaje emocional y control sobre tu propio cuerpo. Está bien que a un hombre le gusten las mujeres robustas (es un gusto muy válido), pero amenazar con dejarte si decides mejorar tu salud, tu condición o solo cambiar tu imagen es una bandera roja del tamaño del Azteca (o bueno el Estadio CDMX, como se llama ahora). Tu cuerpo no es un objeto de decoración diseñado exclusivamente para cumplir los fetiches o las preferencias visuales de tu pareja. Empieza tu proceso de alimentación sana y ejercicio por y para ti. Si en el camino tu novio decide cumplir su amenaza y dejarte, que se vaya. El hombre que de verdad te ama y te respeta te va a apoyar en tus metas de salud y se va a encender con tu seguridad, no con el número que marque la báscula.
PREGUNTA
Pues nada, después de cinco años de relación…mi pareja me salió con que quiere ser “hombre”. No porque le gusten las mujeres, sino porque simplemente se siente atrapado en su cuerpo de mujer. Eso sí, no me quiere dejar, que me ama y no quiere terminar conmigo, sólo necesita ser hombre. No lo entiendo. ¿Eso me haría gay? Me siento fatal. Ayuda. Jorge P.
RESPUESTA
Jorge, lo primero que debes entender para quitarte un peso de encima es la diferencia entre identidad de género (quién eres) y orientación sexual (quién te gusta). Tu pareja no te está dejando de amar ni se volvió otra persona; simplemente, está teniendo el valor de alinear su cuerpo con su verdadera identidad masculina (un hombre trans). Ahora, respondiendo a tu duda: quedarte a su lado no te “vuelve” gay por decreto automático. Tú te enamoraste de la persona y de tu propia vivencia heterosexual con ella durante cinco años. Pero hay que ser muy honestos con la realidad. Si tú eres un hombre estrictamente heterosexual, es muy probable que conforme avance la transición física de tu pareja (cambios en la voz, vello facial, modificaciones corporales por hormonas), tu atracción hacia él empiece a desaparecer, porque tu brújula apunta hacia las mujeres. El consejo de oro: No te obligues a quedarte por lástima ni por culpa, y tampoco le pidas que frene su transición por ti. Si deciden terminar la relación amorosa, no significa que te falta amor, sino que sus caminos e identidades ya no son compatibles en lo romántico. Pueden cerrar este ciclo con mucho respeto y transformarlo en una amistad y un apoyo mutuo invaluable.
PREGUNTA
Mi chava y yo tenemos ya tres años de relación. ¿Es normal que ella todavía sienta pena cuando queremos experimentar otras posiciones o cosas nuevas en la intimidad? Oscar I.
RESPUESTA
Sí, es normal, pero hay que rascarle tantito para entender el porqué. Quizá ella tiene inseguridad con cómo se ve su cuerpo en ciertas posiciones (por ejemplo, ponerse en cuatro o arriba a veces hace que piensen en si se les ve la celulitis o la pancita), o teme que la juzgues de “atrevida” o “loca” si se suelta el pelo por completo. El error común de los hombres a los tres años es aventar la propuesta de golpe en pleno acto físico o frustrarse si ella dice que no. La confianza para experimentar no se exige, se construye con paciencia. Cambia la estrategia: hablen de sus fantasías fuera de la cama, en un café o cenando tranquilos. Dile lo hermosa que te parece y proponle empezar con cambios muy sutiles; usen luces tenues o jueguen a vendarse los ojos para que ella no se sienta observada ni juzgada. En cuanto ella note que la cama es un espacio 100% seguro y libre de críticas, la pena irá desapareciendo solita.
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