Más Información
PREGUNTA
Yo antes tenía marido, ahora tengo un paciente en la casa. Le limpio, le doy sus pastillas, le hablo bonito y aunque él a veces ya ni me contesta, sé lo que piensa y la intimidad se vive sin relaciones, ni placer, se vive muda. Qué pena reconocerlo así…y es que la cama se ha vuelto su cama. El cuarto ahora es su cuarto y yo me quedé a un lado, en la mesa de la cocina, que ya es mi cocina. ¿Sabes?, me doy pena porque a veces me cacho pensando: “¿y si ya se muere?... ¡uff! qué dolor y a la vez, qué descanso”. Y me da susto de mí misma, y me siento triste y culpable. Fea, más triste y luego más culpable. ¿En qué momento el amor se volvió una situación tan apretada y angustiante?
RESPUESTA
Cuidar desgasta. Ese pensamiento no te vuelve mala, te vuelve una mujer cansada, harta de perder su individualidad, su paz, su tiempo y atender al otro. Pero si tú te apagas, si te desgastas, si te enfermas ya no hay quien sostenga nada. Pide ayuda, que no te dé pena. Deja de sentirte traidora. Amar también es soltar cuando ya no hay más remedio, es dejar ir a quien más quieres. No te pierdas a ti misma.
PREGUNTA
Mi mamá salió con que ahora tiene novia. Así, de un día para otro. Yo me quedé como tonta. No sé si enojarme, llorar o hacer como que todo está bien. Me da coraje porque siento que me movió el piso, que ya no sé quién es. Y sí, la verdad me da pena con mis amigas. ¿Estoy mal por no poder con esto?
RESPUESTA
Tu mamá no dejó de ser tu mamá, quizás hasta para ella esta aventura es una sorpresa que no esperaba. Tu bronca no es con ella, es con lo que tú creías que era la vida. Dale chance de contarte su lado de la historia, escucha qué es lo que ella necesita ahora…y date chance de procesarlo sin hacerte la fuerte, ni juzgarla, sin pensar mal. El amor también se reacomoda y se descubre no importa la edad que tengas.
PREGUNTA
Soy madre de dos chamacos que ya crecieron y ahora parece que mi casa es su hotel, nomás llegan a dormir. Les hablo y me contestan con gruñidos, les pregunto y me llaman “intensa”. Antes me pedían consejo, ahora ni sé qué traen en la cabeza, ni conozco a sus amigos. ¿Cómo le hago para conocer un poco más de su vida?
RESPUESTA
No te cambiaron por el silencio, cambiaron de etapa. Trata de coincidir una vez a la semana, desayunos o una cenita en casa. Ya no eres el centro, eres el respaldo. Baja la intensidad, sube la paciencia. Ocúpate de ti y de tener un grupo de amigos, vecinos, gente con la que puedas hablar. De nada sirven los sermones. No los pierdes, se están convirtiendo en adultos y tú necesitas estar ocupada en lo tuyo.
PREGUNTA
No logro disfrutar ni una cerveza ni un tequila porque ya estoy pensando que mañana me corren. Si todo está en calma, me entra la ansiedad de que algo malo viene. Mi vieja me dice que nomás sobrevivo. La neta sí. Escuchar las noticias me agobia, perder mi chamba me angustia mucho también. ¿Cómo se le baja a este miedo?
RESPUESTA
El miedo al futuro es como pagar una deuda que aún no existe. Hoy estás aquí, con una chela y una compañera que te quiere, y ni eso te sabe. Empieza chiquito: un rato sin pensar en lo que falta, observa las jacarandas, disfruta una canción mientras caminas. El presente no resuelve todo, pero al menos sí se puede vivir. La filosofía del aquí y el ahora es lo que vale, el pasado ya fue y el futuro es incierto. Ahorra un poco, busca oportunidades, no te pierdas en la angustia, medita y respira cuando sientes que te ahogas.
PREGUNTA
Mi marido no pega, ¡pero cómo ESCUPE! “Estás bien mensa”, “Ni pa’ eso sirves”, “¿Qué harías sin mí?”, “Seguro yo estaría mejor”, "Ya vete a dormir", "No lo haces bien", "No contestas rápido", "No me sirves de nada" y yo ahí, lavando trastes como si fueran mis pecados. ¿Esto cuenta como violencia o yo soy una exagerada?
RESPUESTA
¡Claro que es violencia! Eres una mujer maltratada. Las palabras lastiman, hieren, los insultos dañan, el amor propio se baja. El problema no es que él sea así, es que tú permites que te hablen de esa manera. Te sometes, te quedas en el maltrato. Si no te sales de esa relación, te vas a ir apagando despacito. Pide ayuda, ve a terapia, busca soluciones. Quedarse en una relación de maltrato es una decisión.




