PREGUNTA
Si ya tengo mi esquema de vacunación completo de VPH, ¿ya no me tengo que vacunar nunca más en la vida? Marcela L.
RESPUESTA
De alguna forma sí, estás protegida de por vida. Una vez que completas tus dosis (sean 2 o 3 según te haya tocado), tu cuerpo crea una memoria de defensa muy fuerte. A diferencia de la vacuna de la gripe que es cada año, la del VPH está diseñada para ser un escudo permanente contra las cepas más peligrosas (las que causan cáncer). Actualmente, no se recomienda ningún refuerzo. Eso sí, estar vacunada no significa que seas inmune a todos los tipos de VPH (hay cientos) ni a otras infecciones. La vacuna te cuida de lo más feo, pero el Papanicolaou cada año sigue siendo de ley para checar que todo ande en orden allá abajo.
PREGUNTA
¿Cuándo debo llevar a una niña por primera vez al ginecólogo? ¿Antes o después de la menstruación? ¿Es incómodo? Tengo muchas dudas pues mi nena está por llegar a la adolescencia y no tarda en bajarle. Ayuda. Alma G.
RESPUESTA
Los ginecólogos recomiendan que la primera visita sea entre los 9 y 13 años, aunque aún no tenga su menstruación. En la primera cita, casi nunca hay una revisión física (ni espejos, ni tacto) a menos que la niña tenga un problema grave. Se trata más de una plática para que ella conozca su cuerpo, conozca los cambios de la pubertad, entienda qué le va a pasar cuando le baje y sepa que el ginecólogo es un aliado. Además, le habla sobre la higiene íntima, se le pone la vacuna del Virus de Papiloma Humano (VPH) o para detectar alguna anomalía. Es mejor que vaya antes de tener su primera menstruación para que no se asuste cuando vea la primera mancha de sangre. El secreto es buscar a un especialista que tenga tacto con adolescentes para que su primera experiencia sea de confianza y no de miedo.
PREGUNTA
Hola, tengo 42 años y ya no tengo matriz, pero algo raro me está pasando. En ocasiones, después de tener relaciones, me salen como cortaditas en la zona de la vagina. ¿Estoy mal? Helena I
RESPUESTA
No estás mal, pero tu cuerpo te está enviando una señal. Al no tener matriz (y dependiendo de si también te quitaron los ovarios o por tu edad), tus niveles de estrógenos pueden estar bajando. Esto causa algo llamado atrofia o sequedad vaginal. Imagina que la piel de la vagina se vuelve más delgadita y menos elástica, como un papel cebolla. Con la fricción, aunque sientas que hay ganas, la piel se cuartea y de ahí vienen esas “cortaditas” que durante o después de la acción arden como el demonio. Pero no tienes que sufrir en silencio, lo primero es usar un buen lubricante a base de agua (sin sabor ni color). Pero lo más importante es que vayas al ginecólogo para que te recete una crema o gel (de preferencia con estrógenos locales), eso le devuelve la fuerza a la piel y vas a volver a gozar sin miedo.
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