Durante ocho años, Laura y Octavio formaron una familia y tuvieron dos hijas, hoy de seis y cuatro años. La muerte de Octavio, ocurrida hace aproximadamente tres meses en un accidente automovilístico, transformó profundamente la vida de todos.
Después del fallecimiento, Laura se mudó a la casa de sus padres y la comunicación con Blanca, madre de Octavio, se volvió esporádica. La abuela, preocupada por sus nietas y deseosa de mantener el vínculo con ellas, buscó también apoyarlas económicamente, especialmente ante la posibilidad de que Laura tuviera que trabajar durante largas jornadas.
Con ese propósito, Blanca acudió de manera voluntaria y gratuita al Centro de Justicia Alternativa (CJA) del Poder Judicial de la CDMX, Niños Héroes 133, colonia Doctores. Su intención no era generar un conflicto, sino encontrar, mediante el diálogo, una forma adecuada de convivir con sus nietas y contribuir a su bienestar.
Ahí intervino un mediador del CJA, quien asumió un rol neutral y facilitador. Durante dos sesiones celebradas en un ambiente de confidencialidad y respeto, ayudó a tender puentes de comunicación efectivos entre las partes y a canalizar sus preocupaciones.
Gracias a esta guía, Laura y Blanca lograron construir acuerdos sobre el régimen de visitas y convivencias, las fechas especiales y el otorgamiento de una pensión alimenticia.
Finalmente, el mediador dio estructura jurídica a las voluntades de ambas, plasmando lo acordado en un convenio escrito con valor de cosa juzgada, lo que le otorga a este acuerdo la misma fuerza legal y definitiva que una sentencia firme.
Además, ambas reconocieron la importancia de mantener una comunicación constante y respetuosa para procurar juntas la estabilidad y el bienestar de las niñas.


