La preocupación por el bienestar de los seres sintientes ha dado paso al surgimiento de una figura ciudadana: el animalante.

Ellas y ellos registran (generalmente con el celular) el momento preciso cuando otras personas abandonan un perro en la calle, reportan hacinamiento de algunos animales o advierten la presencia de especies exóticas.

Suelen llevar la evidencia a las redes sociales, generan empatía civil, viralización de los casos y contribuyen con las autoridades a la visibilización de los problemas.

No constituyen un grupo homogéneo. Hay animalantes de distintas edades, niveles socioeconómicos, profesiones e inclinaciones políticas. Para la mayoría, el vínculo comienza con una experiencia personal: convivir con un perro o un gato o rescatar un ser sintiente abandonado.

Su rasgo común es la empatía interespecie, esa capacidad de incorporar el sufrimiento y el bienestar animal dentro de sus preocupaciones morales y sociales.

La participación se refleja en los reportes a la línea de emergencias 9-1-1 operada desde el C5. Desde octubre de 2024, hemos recibido 48 mil 815 llamadas relacionadas con animales. Los principales motivos son rescate de fauna silvestre-doméstica, animales peligrosos, maltrato y abandono.

Esta nueva conciencia encuentra espejo en el planteamiento de la Jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, de construir una ciudad animalista.

¡Ponte al tiro! En vísperas del Día Mundial de los Animales, conmemorado el 4 de octubre, todas y todos podemos ser animalantes.

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