Por mucho tiempo, en la Central de Abasto la palabra rapidita estuvo ligada a una lotería con boletos entre 10 y 20 pesos y la promesa de una ganancia, para el afortunado, de hasta 500 mil.
Locatarios y trabajadores eran prácticamente obligados, bajo amenaza, a entrar a esta modalidad de extorsión colombiana, en la cual nunca había ganador.
Desde el mercado más grande de América se despliega una estrategia de seguridad iniciada por la ahora presidenta Claudia Sheinbaum y fortalecida por la actual jefa de gobierno de la CDMX, Clara Brugada.
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Refuerzan seguridad y frenan extorsión en la Central de Abasto
En los pasillos, bodegas y calles de la Ceda hay presencia policial reforzada con la puesta en marcha en 2020 del C2 —uno de los siete con los que cuenta el C5 en la capital— donde se operan 644 cámaras, así como el acompañamiento del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia con un módulo de atención.
La estrategia, operada por la Coordinadora General de la Ceda, Mónica Pacheco, quien el miércoles entregó nuevas patrullas, ha permitido reducir sustancialmente la extorsión. El año pasado solo se presentaron cuatro reportes, además de que los actos extorsivos presenciales previos al 2018 están prácticamente erradicados.
Actualmente, la única rapidita que queda es la atención de incidencias. La respuesta en las líneas del C5 —911, 089 de denuncias anónimas, *SOS Mujeres 765 y 55 5036 3301 contra la extorsión— se da en un promedio de 28 segundos, y la llegada de una patrulla en 3 minutos con 36 segundos.
¡Ponte al tiro! Para que este modelo sea funcional, la denuncia de víctimas y testigos marca la diferencia.
@guerrerochipres


