Una economía con un crecimiento trimestral de apenas 0.2% no admite lecturas optimistas: es, en términos reales, estancamiento. Este escenario limita de forma severa la generación de negocio en los sectores productivos, particularmente en zonas emblemáticas como el CH, donde la actividad comercial depende directamente del dinamismo económico.
Resulta preocupante que se intente sostener una narrativa de bonanza a partir de percepciones aisladas, como alta asistencia a eventos o conciertos. La realidad es otra. Datos del Inegi muestran que el sector de servicios de esparcimiento, culturales y deportivos —incluye restaurantes, cines y entretenimiento— registró una contracción del 7% en el primer bimestre de 2026, caída comparable a la vivida en la pandemia. Ignorar estos indicadores no solo es irresponsable, es peligroso para la toma de decisiones públicas.
En este contexto, el CH enfrenta un doble reto: resistir el entorno económico adverso y atender sus propios problemas estructurales. La redignificación del Centro no puede seguir postergándose. Se requieren acciones firmes y coordinadas.
Lee también: Bar Nómada Rooftop en el Centro Histórico genera preocupación entre vecinos ¿Cuál es el motivo?
Primero, es indispensable garantizar el orden en el espacio público, combatiendo la informalidad desbordada. Segundo, se debe reforzar la seguridad con estrategias de inteligencia que devuelvan la confianza a visitantes y empresarios. Tercero, urge mejorar la movilidad y evitar cierres prolongados que paralizan la actividad económica.
Es fundamental impulsar incentivos fiscales y programas de apoyo directo a pequeños y medianos comerciantes del CH, y promover una agenda cultural constante que atraiga turismo de calidad, con planeación y beneficios tangibles para la comunidad.
El CH es motor económico. Su recuperación exige reconocer la realidad, dejar de lado discursos complacientes y actuar con decisión.
*Presidente de Procentrhico


