Una experiencia que no se le desea a nadie fue la que vivió José Alberto, conductor de una plataforma de transporte por aplicación, quien compartió su testimonio en un escrito enviado a esta sección. Los hechos ocurrieron apenas el pasado 15 de octubre.
“Ese día había dejado un pasaje en Melchor Ocampo, frente a Galerías, cuando una mujer se me acercó y me pidió que la llevara a Polanco, a la calle de Masaryk. Me dijo que me pagaría en efectivo.
“Pensé que ese dinero sería íntegro para mí, pues no tendría que darle ningún porcentaje a la aplicación. Como el trayecto no era tan largo, llegamos relativamente rápido. Sin embargo, al llegar a Masaryk, me dijo: ‘¿Cómo ves que no te voy a pagar y, además, me tienes que dar mil pesos? Si no lo haces, voy a comenzar a gritar y a decir que querías abusar de mí’.
“Le respondí que eso estaba mal y le pregunté cómo se le ocurría hacer algo así. Ella insistió: ‘Pues ya sabes, tú decides si grito’. Le contesté: ‘Estás loca, no te voy a dar nada, mejor bájate’.
“Entonces se jaló la blusa hasta arrancarse los botones y comenzó a gritar: ‘¡Me quieren violar… me quieren violar!’. Lo que ella no sabía era que yo llevaba una cámara extra que grabó todo. Si no hubiera contado con esa evidencia, ahora estaría en la cárcel.
“Cuando llegó la patrulla, pues hubo gente que se puso delante del carro para impedir que me fuera, me bajé y les pedí a los policías que, antes de tomar cualquier decisión, me permitieran mostrarles la grabación. Después de verla, podrían decidir qué hacer.
“Al verse descubierta, la mujer intentó escapar, pero las personas que estaban ahí no la dejaron. Los policías me preguntaron si quería proceder legalmente y les dije que no, porque no iba a perder mi tiempo.
“Así aprendí la lección: no volver a dar servicio a nadie que no solicite el viaje por medio de la aplicación, porque lo que viví fue una amarga experiencia”, concluyó.


