Si eres millennial o incluso de generaciones anteriores, seguramente te tocó usar aquellas computadoras que parecían una caja y que se utilizaban con un mouse bastante particular.

Casi todos eran iguales, de un tamaño estándar y de color neutro, pero el verdadero encanto de los mouse antiguos era, sin duda alguna, la esfera que tenía en la parte de abajo. La bolita de los mouse antiguos era la pieza que permitía detectar el movimiento y trasladarlo al cursor de la pantalla.

Para entender mejor su función, basta con echar un vistazo al mouse que usas hoy en día: si lo volteas, verás un lector láser; precisamente eso mismo hacía la bolita.

Lee también

¿Cómo funcionaba la bolita del mouse?

La esfera trabajaba junto con rodillos, sensores y circuitos electrónicos; ese mecanismo convirtió el movimiento del mouse en la muñeca en instrucciones para la computadora.

Aquella bolita en el mouse sobresalía ligeramente por la parte inferior y tocaba el escritorio o el tapete y giraba al contacto con el tapete o el escritorio.

Dentro del dispositivo, ese giro en contacto con la superficie movía dos rodillos colocados en direcciones perpendiculares: uno registraba el desplazamiento horizontal y otro el vertical; existía también un tercer rodillo que ayudaba a mantener la bola en contacto con ambos.

De esta manera, el mouse podía interpretar movimientos hacia los lados, hacia atrás y adelante, y también detectaba los movimientos hacia arriba y abajo.

¿Qué tecnología había detrás de los mouse con bola?

En muchos modelos, el mecanismo combinaba movimiento mecánico y detección óptica, una tecnología conocida como optomecánica.

Los rodillos estaban conectados a pequeñas ruedas con aberturas. Al girar, estas dejaban pasar o interrumpían la luz entre un emisor y un detector.

Esos cambios producían señales eléctricas que permitían conocer cuánto había girado cada eje y en qué dirección.

Luego de hacer movimientos, el mouse procesaba esa información y la enviaba a la computadora, que actualizaba la posición del cursor. La bolita transmitía el movimiento; los sensores lo convertían en información.

¿Por qué a veces le sacaban la bolita al mouse?

El contacto constante con la superficie tenía un inconveniente y es que podía introducir suciedad en el mecanismo. La acumulación de polvo afectaba el seguimiento del movimiento.

Por eso, sacar la esfera era parte del mantenimiento, para darle una buena limpieza.

Google News

TEMAS RELACIONADOS