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Antes del sismo del 19 de Septiembre de 2017, un edificio de la colonia Condesa ya había sido escenario de una historia que parecía sacada de una película. En 1997, una bomba explotó en una agencia de viajes cubana y el caso terminó relacionado con una serie de ataques contra intereses de Cuba.
Hoy, al caminar por algunas calles de la Condesa, difícilmente alguien imaginaría que hace casi tres décadas uno de sus edificios fue escenario de un atentado con explosivos.
La historia ocurrió el 24 de mayo de 1997, en el inmueble ubicado en Sonora 149, donde operaba la agencia de viajes cubana Cubanacán.
Todo comenzó con algo que parecía completamente normal: un hombre llegó al edificio con un sobre amarillo y se lo entregó a Don Filemón, el portero, y le pidió que lo hiciera llegar antes de las seis de la tarde.
Pero aquel sobre no contenía una carta.
¿Qué había dentro del misterioso sobre amarillo?
Ese sábado, el portero recibió el paquete y, sin sospechar que dentro había una bomba, lo dejó momentáneamente entre los tanques de gas ubicados en la entrada de la portería.
Más tarde, alrededor de las 11 de la mañana, subió y colocó el sobre en la entrada principal de Cubanacán, que tenía una doble puerta: una de reja metálica y otra de madera.
Para don Filemón, que llegara correspondencia en sábado no parecía extraño. Además, en los días anteriores le habían avisado que esa misma tarde acudiría el cónsul cubano a visitar las oficinas.
La agencia incluso había solicitado permiso a la familia Carrillo, propietaria del inmueble, para que el funcionario pudiera estacionar su automóvil dentro del edificio.
Pero los planes cambiaron.
Ese día, la familia Carrillo salió del inmueble y, al tratarse de un sábado, las oficinas se encontraban prácticamente vacías.
Tampoco llegaron los empleados de Cubanacán ni el cónsul cubano que estaba previsto que acudiera.
Por eso, cuando alrededor de las seis de la tarde explotó el sobre bomba, no había personas dentro de la oficina.
¿Qué daños provocó la bomba en el edificio de Sonora 149?
La detonación provocó daños principalmente en las instalaciones de la agencia. En otros despachos del edificio hubo vidrios rotos y puertas dañadas, mientras que el elevador también resultó afectado: perdió una de sus puertas y quedó desnivelado.
El edificio, sin embargo, permaneció en pie.
Cuando los Carrillo regresaron por la noche, se encontraron con bomberos y elementos del grupo Zorros de la policía capitalina, quienes ya trabajaban en el lugar para obtener información sobre la explosión.
Y había un detalle que llamó especialmente la atención de los investigadores: no era el primer ataque de este tipo.
¿Qué relación tuvo Luis Posada Carriles con el atentado?
De acuerdo con los registros mencionados en la historia del caso, anteriormente se habían registrado explosiones similares contra oficinas relacionadas con Cuba, tanto en México como en otros países.
La investigación terminó relacionando el atentado de Sonora 149 con el cubano, posteriormente naturalizado venezolano, Luis Posada Carriles.
Años después, su nombre seguiría ligado a diversos actos violentos atribuidos a grupos anticastristas.
¿Por qué la aseguradora no pagó los daños?
El atentado también dejó una consecuencia económica para los propietarios del inmueble.
La aseguradora de Cubanacán, Seguros Monterrey, no cubrió los aproximadamente 70 mil pesos que costaba reparar los daños ocasionados al edificio.
¿La razón? La póliza contratada no contemplaba daños provocados por actos terroristas.
Así, el inmueble de la Condesa quedó marcado por una historia que durante años pasó prácticamente desapercibida para quienes caminaban por la zona.
¿Cómo terminó la historia del edificio 20 años después?
Pero la historia del edificio no terminó aquella tarde de 1997.
Dos décadas después, el inmueble volvió a aparecer en las noticias por una razón completamente distinta: el sismo del 19 de septiembre de 2017.
Después de la explosión, un ingeniero cercano a la familia había evaluado la construcción y determinó que el edificio, de siete pisos más planta baja, no había sufrido daños estructurales importantes a consecuencia de la bomba.
Sin embargo, 20 años después, el terremoto de magnitud 7.1 que sacudió el centro de México sí provocó graves daños.
El piso cinco colapsó y en el inmueble murió Lourdes Baeza, madre de Flor, quien posteriormente quedó como propietaria del edificio.
Tras el terremoto, la construcción fue incluida entre los inmuebles considerados para demolición por el Gobierno de la Ciudad de México debido a los daños provocados por el sismo.
La bomba no logró derribar aquella construcción en 1997. El 19-S, dos décadas después, sí consiguió colapsar una parte del inmueble.
Una historia poco conocida de la Condesa que conecta a CDMX, Cuba, un atentado ocurrido en los años 90 y el terremoto de 2017.









