Estamos a tiempo de renovar la energía, enfocar la intención y atraer aquello que se desea materializar. Bajo esta premisa, el locutor puso ‘manos a la magia’ junto a para comenzar este 2026 con fuerza, claridad y protección en todos sus proyectos: campañas de activación de marca, conducción, voz en off y nuevos emprendimientos.

El ritual inicia con copal en forma de varita de incienso, se enciende y se trazan círculos desde el interior del espacio hacia la entrada, con la intención de armonizar el entorno y mantener la buena energía durante todo el año.

Después, se escribe en una hoja el nombre completo de la persona, acompañado de deseos claros, pensamientos conscientes y afirmaciones positivas. La palabra escrita desde la intención funciona como decreto de manifestación.

El papel se coloca dentro de un sobre amarillo, color asociado con la abundancia y la prosperidad, y se encomienda al Buda Shakyamuni, colocando un cirio frente a su imagen. Sobre el cirio se escribe el nombre y se enciende realizando una reverencia o persignación, según la creencia personal.

El ritual se refuerza con minerales energéticos. Con un cuarzo transparente se realiza una limpia corporal, deslizándolo suavemente por todo el cuerpo. Si el cristal se opaca, se interpreta como liberación de cargas negativas.

También se integra un ojo turco rojo, símbolo de protección contra envidias y malas intenciones, así como dos cuarzos rojos, que representan la pareja, el amor y la pasión, para fortalecer los vínculos afectivos durante el año.

Todo el proceso puede encomendarse a un poder superior (Cristo, ángeles, arcángeles o la energía divina) integrando fe y espiritualidad.

Cuando el cirio se consume por completo, todos los elementos, incluido el sobre, se colocan dentro de un morral rojo, color de fuerza y vitalidad. Este se guarda cerca del lugar donde se duerme y se conserva durante todo el año como ancla energética para la manifestación de los deseos.

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