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El día de hoy te platicaré la historia de una mujer que aterrorizó a la población de la capital mexicana durante la época del Porfiriato: un ángel caído que sembró el terror en las calles de la antigua Ciudad de México y que se valió de su imagen altruista para cometer terribles actos. Su nombre es Guadalupe Martínez, mejor conocida como “La temible Bejarano”.
Poco se conoce de los primeros años y la juventud de Guadalupe Martínez, por lo cual es difícil saber el panorama que la llevó a cometer actos tan terribles con mujeres y niñas. Sin embargo, lo que sí se conoce es que “La temible Bejarano” es considerada la primera asesina serial de México.
También se sabe que Guadalupe se casó con un militar, con quien procreó un hijo de nombre Aurelio Bejarano Martínez, quien estaba en contra de la crueldad ejercida por su madre hacia otras mujeres.
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Modus operandi de Guadalupe Martínez
Actualmente se conoce que Guadalupe Martínez de Bejarano pertenecía a una familia de clase media alta, además de resaltar en la sociedad por “apoyar” a los más necesitados, al punto de brindarles trabajo en su vivienda.
La historia dentro de la casa de Guadalupe Martínez de Bejarano era otra, pues se sabe que las mujeres y niñas que trabajaban en su hogar eran brutalmente torturadas, al punto de comprometer su salud e incluso acabar con su vida.
Casimira Juárez, que no pasaba de los 12 años, fue una de sus primeras “protegidas” y vivió en carne propia el terror de convivir con Guadalupe Martínez. “La temible Bejarano” colgaba a la menor por las manos y la flagelaba, la dejaba sin alimento e incluso la obligaba a sentarse en un brasero incandescente. Desgraciadamente, tras múltiples torturas, la niña falleció.
Por la muerte de Casimira Juárez, Guadalupe Martínez de Bejarano solo recibió una sentencia de 4 años en prisión, por la cual rápidamente volvería a las calles para seguir con sus fechorías.
Captura y sentencia de “La temible Bejarano”
En 1892, Guadalupe secuestraría a Guadalupe y Crescencia Pineda, ambas hermanas, a quienes les arrebató la vida. La casa de la asesina se convirtió en la tumba de las dos mujeres; lo que no contaba “La temible Bejarano” es que tal crimen la llevaría nuevamente ante la justicia.
Aurelio Bejarano Martínez, hijo de la asesina, sería el encargado de colaborar con las autoridades para que su madre pagara por los brutales actos en contra de sus víctimas. Él testificaría en contra de su progenitora y la señalaría por torturar y acabar con la vida de múltiples mujeres.
Guadalupe Martínez fue encerrada en la Cárcel de Belén, lugar donde fue atacada por otras prisioneras que no toleraron sus actos. Por esta razón, Martínez de Bejarano tuvo que permanecer aislada en prisión hasta el día de su muerte.











