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La polémica entre Victoria Ruffo y Eugenio Derbez continúa tras la entrevista que la actriz concedió en el canal de Mara Patricia Castañeda, donde reiteró que el comediante no estuvo presente de manera constante en la vida de José Eduardo Derbez durante sus primeras etapas de crecimiento. Ruffo señaló que la intermitencia con la que Eugenio visitaba a su hijo afectó su estabilidad emocional, razón por la cual nunca aprobó esa dinámica.
Sus declaraciones provocaron reacciones en el programa Despierta América, donde los conductores manifestaron su desacuerdo y enviaron mensajes directos a la actriz. A manera de consejo, señalaron que el conflicto ocurrió hace más de 20 años y que debería cerrarse como una etapa del pasado, sin mantener resentimientos.
“Es importante borrar, quitar de en medio la grieta, hay que construir un camino nuevo”.
Otra de las conductoras añadió:
“Esto no es nada nuevo para nosotros. Dime cuándo ella ha hablado bien de Eugenio Derbez. Nunca”.
Durante el debate, uno de los presentadores intervino para señalar que la situación tiene dos versiones:
“Es una cosa de dos. Todo lo que pasó y cómo termina es cosa de dos. Te aseguro que él tiene otra versión y otras explicaciones; es una cosa de dos”.
Estas declaraciones se viralizaron rápidamente en redes sociales, generando un intenso debate y provocando que la opinión pública tomara partido entre los involucrados.
¿Qué dijo Victoria Ruffo?
Victoria Ruffo habló sobre su pasado en la entrevista con Mara Patricia Castañeda, incluyendo su relación con Eugenio Derbez, con quien tuvo a su primer hijo, José Eduardo. La actriz confesó que su principal conflicto con el comediante fue la falta de constancia al momento de convivir con el menor. Aunque actualmente mantienen una relación cordial, dejó claro que nunca estuvo de acuerdo con esa forma de ejercer la paternidad.
“Mi bronca con Eugenio fue siempre que no estuvo con su hijo. Mi bronca con él era que aparecía una vez al año; yo creo que se despertaba y decía: ‘Tengo un hijo, lo voy a ir a ver’, y ya. A mí eso no me parecía bien para mi hijo, porque tú vas un día, lo ves, lo ilusionas —‘mi papá viene y me vio’— y luego te desapareces. Según mi punto de vista, desbalancea todo. Yo no quería eso; yo quería que él estuviera presente con su hijo: que viera tareas, que fuera al doctor, que fuera a la escuela, que se hablaran por teléfono. Entonces, cuando de repente llegaba, mi hijo se desbalanceaba totalmente y todo lo que yo había avanzado se venía abajo. Eso me parecía fatal, pésimo para él”.











