, una de las figuras más icónicas de la música, atraviesa uno de los momentos más incómodos de su carrera. En los últimos días, su nombre ha vuelto a encabezar titulares, no por un nuevo éxito musical, sino por una serie de señalamientos de acoso que ha tomado fuerza en redes sociales y programas de espectáculos.

Todo comenzó con la viralización de videos y testimonios en los que se observa al cantante besando o tocando a mujeres sin su consentimiento durante entrevistas, eventos públicos y sesiones de fotos. Aunque en su momento estas escenas fueron normalizadas como parte de la “picardía” del artista, hoy, bajo una nueva mirada social, están siendo reinterpretadas como conductas fuera de lugar.

El tema fue comentado durante la transmisión del programa Sale el Sol, donde las conductoras analizaron el caso, pero también compartieron experiencias que dejaron a la audiencia con la boca abierta. Johanna Vega-Biestro fue quien encendió la conversación al revelar una práctica que, según ella, era habitual cuando J concedía entrevistas.

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De acuerdo con la periodista, el cantante pedía a las reporteras que, al finalizar la charla, se sentaran en sus piernas para tomarse la foto oficial. “Con gusto, había reporteras que se sentaban en sus piernas después de entrevistarlo porque él así pedía que se sacaran las fotos cuando terminaban la entrevista”, dijo Vega-Biestro al aire.

Pero lo que realmente hizo estallar la polémica fue la reacción inmediata de Ana María Alvarado. La conductora no solo confirmó que eso ocurría, sino que reveló que ella misma fue una de las periodistas a las que Julio Iglesias les hizo esa petición directa.

“A mí me lo dijo. Acuérdense que antes no había celulares, entonces la disquera te tomaba una fotografía, que incluso a veces te la mandaban enmarcada. Entonces dijeron: ‘tómate una foto con él’, yo me puse a su lado parada y me dijo: ‘siéntate para la foto’. Yo le dije que no. Y nadie lo veía mal, nadie decía nada”, relató Ana María con total franqueza.

Lo más inquietante del testimonio es que, en ese momento, la situación no generó ninguna alarma. No hubo reclamos, ni incomodidad pública, ni consecuencias para el cantante. Era otra época, en la que ese tipo de actitudes eran vistas como “normales”, sobre todo cuando venían de una estrella con el peso mediático de Julio Iglesias.

Sin embargo, en pleno 2026, con una sociedad mucho más consciente sobre los límites, el consentimiento y el abuso de poder, estos relatos adquieren una dimensión completamente distinta. Lo que antes se toleraba, hoy se cuestiona. Y lo que antes se callaba, ahora se expone.

Por ahora, el cantante no ha dado una respuesta pública directa a estas acusaciones, pero mientras, las redes siguen llenándose de clips, testimonios y reacciones encontradas.

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