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Josh Allen enfrenta en estos Play-Offs el examen más grande de toda su carrera. Coronarse en la NFL no es sencillo, aunque —esta vez— el camino parece más despejado que nunca para él y los Bills; por ende, la presión es mayor.
Las dos grandes sombras que lo han perseguido en postemporada durante los últimos años no están: Patrick Mahomes y Joe Burrow.
su némesis. Los números son demoledores. En sus últimas cinco eliminaciones, Buffalo cayó cuatro veces ante Mahomes (dos en ronda divisional y dos en el Campeonato de la Conferencia Americana) y una ante los Bengals de Burrow, también en el divisional. Kansas City se volvió su némesis, el obstáculo recurrente que frustró a los Bills y su mariscal de campo cuando parecía que el sueño de un Super Bowl estaba más cerca.
Pero este 2026 pinta diferente. Sin Mahomes, ni Burrow en el camino, ya no hay coartadas para explicar un nuevo fracaso.
Buffalo tiene en Allen a un quarterback en plenitud, con experiencia, cicatrices y liderazgo. Ya sabe lo que es perder finales de conferencia, ya conoce la frustración de quedarse a un paso del Super Bowl.
Y precisamente por eso, la exigencia del presente es máxima. No basta con haber superado a los Jaguars de Jacksonville. Necesita mucho más, aunque esta vez el equipo luce menos fuerte que las anteriores.
EL DATO
Esta es la primera vez en seis años en que los Bills jugarán los Play-Offs fuera de casa, lo cual será otro obstáculo a vencer.











