de la ciudadanía y comerciantes derribó el cerco metálico que instaló el Gobierno de la Ciudad de México en el Centro Histórico por el plantón de maestros de la CNTE.

El primer cuadro fue intransitable el pasado martes, pero ayer abrieron más accesos para que vecinos, turistas, circularan por calles del Centro.

No obstante, había un requisito que debían cumplir: mostrar sus pertenencias, abrir mochilas para cruzar las a las calles más cercanas al Zócalo.

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“Bolsas y mochilas abiertas”, gritaban los elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) a las personas que hacían fila para continuar su camino hacia el Zócalo capitalino.

Al menos ya no había filas interminables y el tránsito peatonal fue más fluido, pese al plantón.

Le pierden

Sobre el circuito del Zócalo de la Ciudad de México, casi esquina con la calle peatonal Francisco I. Madero, está la joyería Rossy. Este negocio familiar es uno de los afectados por el cierre desde hace 10 días en el Centro por las marchas y plantón de la CNTE.

En entrevista para esta casa editorial, el empresario Sergio Green explicó que ya pueden operar, pero las ventas han sido muy bajas.

Green aseguró que, de todos los cierres que han tenido, este ha sido de los peores, ya que los últimos 10 días las ventas bajaron 30%.

“Es una época del año buena para nosotros, porque hay más festejos por las graduaciones y bodas”, dijo.

Refirió que externaron al Gobierno su preocupación por la situación de la joyería y buscan situar al Centro como punto comercial y turístico.

Añadió que hoy pudo entrar sin problemas a su local, pero en días pasados fue muy complicado.

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