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Por: Arantxa Meave
Entre altas temperaturas y jornadas prolongadas, quienes trabajan al aire libre buscan distintas formas de protegerse del calor, al mismo tiempo que intentan mantener sus productos en buen estado pese a las condiciones climáticas.
Sombrillas, carpas, lonas, gorras y bloqueador solar forman parte de las herramientas básicas para mitigar los efectos de las altas temperaturas.
Dellanira Gabriel trabaja vendiendo fruta a las afueras del metro Periférico; comentó que el calor no solo afecta su energía, sino también sus ventas, ya que la fruta se descompone con mayor rapidez.
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“Se me echa a perder muy rápido y la gente solo compra lo más fresco como sandía o mango, lo demás se me queda”, comentó.
La comerciante indicó que ha optado por reducir la cantidad de producto que lleva diariamente para evitar pérdidas económicas.
Para sobrellevar el calor, colocó una lona en su puesto, buscando proteger tanto su mercancía como a ella misma y a su hija de la exposición directa al sol.
Carlos López, quien trabaja desde hace un año como chofer en una ruta que va de Tasqueña a Tláhuac, afirmó que enfrenta dificultades debido al calor, pues pasa alrededor de nueve horas dentro de la unidad, donde la ventilación es limitada.
Describió que el ambiente al interior del vehículo se vuelve sofocante durante el día. “El calor adentro se siente asfixiante, aunque abras las ventanas no ayuda mucho”.
Carlos señaló que está intentando ahorrar para comprar un ventilador que le permita mejorar las condiciones dentro de la unidad, “pero están caros”.
Destacó que el calor también influye en el comportamiento de los pasajeros, quienes suelen mostrarse más irritables. “La gente viene más de malas por el calor, se nota mucho”.
Rodrigo, quien trabaja como obrero en una construcción en la zona de Tlalpan, enfrenta jornadas de ocho horas bajo el sol; explicó que el esfuerzo físico intensifica el desgaste provocado por las altas temperaturas, ya que su labor implica cargar materiales pesados constantemente.
“Es un trabajo de mucha fuerza, sudas demasiado y el calor lo hace todavía más pesado”, afirmó.
En avenida Tláhuac, Cornelio Chaga, quien se dedica a la venta de mariscos desde hace tres años, enfrenta retos similares debido a las altas temperaturas, especialmente por la naturaleza de sus productos.
El comerciante explicó que mantener los mariscos en buen estado requiere mayor esfuerzo durante esta temporada, ya que el calor acelera su descomposición.
“Con este calor es más difícil mantener todo fresco”, señaló, el comerciante.
Para evitar pérdidas, Cornelio ha tenido que implementar medidas adicionales como el uso constante de hielo y cubrir su puesto del sol directo.








