Por: ARANXTA MEAVE
En la calle Prolongación de Mercadela, en la alcaldía Álvaro Obregón, una familia permanece afuera de su vivienda, una casa blanca marcada con el número 21, con jarras de agua y sillas plegables, tras las afectaciones provocadas por una megafuga de agua registrada en la madrugada del martes.
Guspina Villel relató que el incidente ocurrió mientras realizaba labores de limpieza dentro de su hogar, cuando el agua comenzó a ingresar de manera repentina, generando temor ante la rapidez con la que subía el nivel.
De acuerdo con su testimonio, dos de sus cuñados tuvieron que subir a la azotea y salir brincando por la empinada calle para pedir ayuda, sujetándose de estructuras metálicas para no ser arrastrados por la corriente.
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Señaló que ver el patrimonio construido durante décadas, afectado en cuestión de horas, ha sido devastador.
“Fue una de las tragedias más terribles que he tenido que vivir”, dijo entre lágrimas.
La familia señaló que recibió apoyo por parte del gobierno, principalmente con agua potable, y que incluso solicitaron que otros insumos, como alimentos o colchones, fueran destinados a vecinos con más necesidades.
Asimismo, reconocieron la intervención para cubrir con cemento un socavón generado por la fuga, el cual se encontraba frente a su domicilio. No obstante, indicaron que los residuos y muebles dañados fueron acumulados en distintos puntos de la calle sin ser retirados de inmediato.
Guadalupe, integrante de la familia, afirmó que este tipo de incidentes ya había sido advertido por vecinos, quienes previamente reportaron fallas en el sistema hidráulico, así como inundaciones menores en la zona.
En una tarjeta informativa, la Secretaría de Gestión Integral del Agua (Segiagua) explicó que el escurrimiento se originó por una falla en el mecanismo de elevación de la compuerta de la trifurcación Judío-Lerma, lo que provocó alteraciones en el flujo del caudal.
La familia hizo un llamado a las autoridades para recibir apoyo con alimentos y agilizar la atención a este tipo de emergencias, con el fin de garantizar la seguridad de los habitantes de la zona.
La familia señaló que permanecían afuera de la vivienda por que les daba tristeza ingresar a su casa, por lo que decidieron estar afuera o en la casa de una vecina que les abrió la puerta.
“Entro y me salen mis lágrimas porque siento que vuelvo a vivir todo, yo antes decía que no me quería ir de aquí, pero ahora a la primera oportunidad me retiro”, dijo Guspina limpiándose las lágrimas.










