Halloween es la excusa perfecta para convertirse por una noche en alguien completamente distinto. Mientras algunas personas aprovechan la fecha para sacar su lado más terrorífico, otras prefieren apostar por personajes divertidos, misteriosos o incluso coquetos.
Y aunque elegir un disfraz no puede definir por completo la personalidad de alguien, sí puede convertirse en una forma de expresar gustos, creatividad y la imagen que queremos mostrar ante los demás.
Así que si todavía estás pensando qué ponerte este Halloween, quizá tu elección diga un poquito más de ti de lo que imaginas.
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Si eliges ser bruja, eres de las que no pasan desapercibidas
Te encanta el misterio, tienes una personalidad fuerte y probablemente disfrutas hacer las cosas a tu manera. No necesitas seguir demasiado las reglas para divertirte y, cuando se trata de tu disfraz, sabes que los detalles hacen toda la diferencia.

Si vas de vampira, el drama es lo tuyo
Te gusta llamar la atención, pero hacerlo con cierto aire de misterio. No necesitas gritar para destacar: un buen look, maquillaje impecable y una actitud de “sé perfectamente lo que estoy haciendo” pueden ser suficientes.
Probablemente disfrutas de las cosas intensas y de los looks que tienen personalidad.

Si eliges un fantasma, sabes que lo clásico nunca falla
Eres de las que prefieren ir por algo sencillo, pero darle su propio toque. No necesitas un disfraz lleno de accesorios para entrarle a Halloween y, seguramente, también sabes encontrarle el lado divertido a las cosas.
Tu mayor virtud: puedes convertir algo tan básico como una sábana en un disfraz que termine robándose las miradas.

Si eres zombie, no tienes miedo de exagerar
¿Por qué conformarte con un disfraz normal cuando puedes llevarlo al siguiente nivel? Si elegiste ser zombie, probablemente disfrutas jugar con tu imagen y no te da miedo experimentar.
El maquillaje, las caracterizaciones y los detalles son lo tuyo. Entre más elaborado, mejor. Y si alguien te pregunta cuánto tardaste en arreglarte, seguramente la respuesta será: "demasiado, pero valió la pena".

Si vas de calabaza, buscas algo divertido
No necesitas convertirte en el personaje más terrorífico de la fiesta para disfrutar Halloween. Te gusta lo bonito, lo divertido y, sobre todo, pasarla bien.
Tu disfraz probablemente tiene un toque tierno o colorido y demuestra que puedes entrarle a la temporada spooky sin tomártela demasiado en serio.

Si eliges un demonio, quieres un disfraz con actitud
Te gustan los personajes con actitud y los disfraces que dejan claro que no viniste a pasar desapercibida.
Probablemente disfrutas jugar con una imagen más atrevida, dramática y poderosa. Y si vas a disfrazarte, quieres que se note que sí le echaste ganas.

Sea cual sea tu elección, hay algo seguro: Halloween es la noche perfecta para dejar salir tu lado más spooky sin que nadie pueda juzgarte. Después de todo, si vas a hacer el ridículo, ¿qué mejor fecha que una en la que todos están disfrazados?








