Como si se tratara de una escena salida directamente de “”, decenas de robots humanoides terminaron frente a un horno de fundición, donde sus piezas metálicas y componentes digitales fueron reducidos a chatarra bajo temperaturas extremas.

Las máquinas pertenecían a la compañía tecnológica estadounidense Figure y se trataba de modelos F.02 que habían quedado obsoletos. En lugar de almacenarlos o recurrir a un proceso convencional para deshacerse de ellos, la empresa optó por un método mucho más : enviarlos a un horno de fundición para destruirlos por completo.

La razón, sin embargo, no fue salvar a la humanidad de una rebelión de las máquinas. buscaba evitar que la tecnología de sus robots pudiera ser pirateada o aprovechada por terceros y, al mismo tiempo, ahorrar tiempo y dinero en el proceso de desmantelamiento.

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La peculiar idea también tuvo un ingrediente digno de Hollywood, pues retomó una escena de “Terminator 2: El juicio final”, en la que el personaje interpretado por Arnold Schwarzenegger, el robot T-800, decide ser arrojado a una caldera de acero fundido para destruir su tecnología y evitar que pueda ser utilizada para alterar el futuro de la humanidad.

En el video realizado para mostrar el proceso aparece el propio Schwarzenegger. La escena recrea aquel momento de la película: uno de los robots se sostiene de una cadena para descender hacia la zona de fundición, mientras otros realizan saltos acrobáticos rumbo al acero fundido.

Pero llegar al horno no fue tan sencillo como podría parecer. Figure buscó empresas siderúrgicas en Estados Unidos y México que pudieran realizar la destrucción, pero ninguna aceptó debido al riesgo que representaban las baterías de litio de los humanoides. Finalmente, una compañía de Finlandia aceptó el reto.

Antes de llevar a los robots hasta la fundición, los ingenieros de Figure tuvieron que preparar a los F.02 para los saltos. En la sede de la empresa, ubicada en San José, California, entrenaron a las máquinas para lanzarse desde el segundo piso hacia grandes camas inflables que simulaban la zona de caída de una caldera de acero fundido.

Después llegó la prueba definitiva. En Finlandia, los robots fueron sometidos al proceso de destrucción dentro de un horno de arco eléctrico de 75 toneladas, donde tuvieron que soportar calor extremo y campos electromagnéticos antes de cumplir su peculiar última misión.

La operación se realizó sin contratiempos y, como broche final, el proceso fue grabado en video con la participación de Schwarzenegger, convirtiendo la despedida de los humanoides en una escena que bien podría pertenecer al universo de “Terminator”.

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