El aceite de coco se ha convertido en uno de los productos naturales más populares de los últimos años. Hay quienes lo usan para hidratar la piel, otros para darle brillo al cabello e incluso para cocinar o preparar remedios caseros. Pero, ¿realmente funciona? ¿Es tan saludable como dicen? Y, sobre todo, ¿se puede hacer en casa?
La respuesta es sí. Aunque el proceso requiere un poco de paciencia, es posible elaborar aceite de coco casero con pocos ingredientes y utensilios que seguramente ya tienes en casa.
Aquí te contamos cómo prepararlo, cuáles son sus principales beneficios y en qué casos conviene usarlo con moderación.
Preparar aceite de coco de forma artesanal es más sencillo de lo que parece. El método consiste en extraer primero la leche del coco y posteriormente separar el aceite de manera natural.
Con el paso del tiempo notarás tres capas:
Conforme el agua se evapora, el aceite empezará a separarse. También aparecerán pequeños residuos dorados conocidos popularmente como "chicharrones de coco".
No esperes llenar una botella.
Con 2 o 3 cocos grandes normalmente se obtienen entre 100 y 250 mililitros, dependiendo de la calidad del fruto y la cantidad de grasa que contenga.
Si el aceite se almacena correctamente y no conserva humedad, puede durar entre seis meses y un año en un lugar fresco, seco y alejado de la luz solar. No necesita refrigeración.
Su mayor popularidad se debe a sus usos cosméticos, aunque también puede utilizarse en la cocina.
El aceite de coco funciona como un humectante natural, especialmente para personas con piel seca.
Puede ayudar a:
Además, contiene ácido láurico, un compuesto con propiedades antimicrobianas. Sin embargo, no sustituye tratamientos médicos para infecciones o enfermedades de la piel.
Importante: si tienes piel grasa o tendencia al acné, es mejor evitar aplicarlo directamente en el rostro, ya que puede obstruir los poros.
También es uno de los tratamientos naturales favoritos para cuidar el cabello.
Entre sus beneficios destacan:
Muchas personas lo utilizan como mascarilla aplicando una pequeña cantidad de medios a puntas, dejándolo actuar entre 30 minutos y toda la noche antes de lavar el cabello con shampoo.
Además de la piel y el cabello, también puede servir para:
Este es uno de los temas que más debate genera.
Aunque contiene compuestos beneficiosos, el aceite de coco está formado por aproximadamente 80 a 90% de grasas saturadas, incluso más que la mantequilla.
Algunos estudios indican que puede aumentar el colesterol HDL (conocido como "bueno"), pero también puede elevar el colesterol LDL ("malo").
Por ello, especialistas y organizaciones de salud recomiendan consumirlo con moderación y no utilizarlo como la principal fuente de grasa de la alimentación.
Para el uso diario suelen recomendarse aceites ricos en grasas insaturadas, como:
Existe una práctica conocida como oil pulling, que consiste en hacer buches con aceite de coco durante varios minutos.
Algunas investigaciones sugieren que puede ayudar a disminuir ciertas bacterias de la boca y mejorar ligeramente el mal aliento.
Sin embargo, no sustituye el cepillado, el uso de hilo dental ni las visitas al dentista.
Si disfrutas elaborar productos naturales, la respuesta es sí.
Además del aceite, puedes aprovechar prácticamente todo el coco:
Eso sí, aunque el aceite de coco ofrece múltiples beneficios para el cuidado personal, conviene recordar que no es un producto milagro. Su mayor respaldo científico está en el uso cosmético, mientras que en la alimentación debe formar parte de una dieta equilibrada y consumirse sin excesos.