Una noche que parecía rutinaria terminó en. Un avión de Air Canada protagonizó un impactante accidente que ha encendido las alarmas sobre la seguridad aérea en Estados Unidos y dejado una escena de caos, dolor e incertidumbre.

El siniestro ocurrió la noche del 22 de marzo de 2026 en el cuando un avión regional Bombardier CRJ-900, procedente de Montreal, se encontraba en maniobras de aterrizaje. A bordo viajaban 72 pasajeros y cuatro tripulantes. Lo que nadie imaginaba era que, segundos antes de tocar tierra, la aeronave terminaría colisionando contra un camión de bomberos que cruzaba la pista.

El impacto fue brutal. La cabina del avión quedó completamente destruida y, como consecuencia directa, el piloto y el copiloto murieron en el lugar. Su pérdida ha sido profundamente lamentada por autoridades y asociaciones de aviación, que ya los consideran héroes por sus últimas maniobras para intentar salvar a los pasajeros.

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Testimonios de sobrevivientes describen momentos de auténtico terror: sacudidas violentas, gritos y una sensación de pérdida total de control. Algunos pasajeros aseguran que el avión “golpeó con fuerza y se desvió de forma repentina”, mientras otros relatan escenas de pánico dentro de la cabina.

Además de las víctimas mortales, decenas de personas resultaron heridas. Al menos 40 fueron trasladadas a hospitales, aunque la mayoría ya fue dada de alta, mientras que algunos permanecen bajo observación médica. También resultaron lesionados los ocupantes del vehículo de emergencia involucrado.

Las primeras investigaciones apuntan a una posible falla de comunicación en la torre de control. El camión de bomberos, que respondía a otra emergencia en pista relacionada con un vuelo distinto, habría recibido autorización para cruzar justo cuando el avión se encontraba en aproximación final. Grabaciones de audio revelan momentos de confusión y órdenes urgentes para detener el vehículo, pero ya era demasiado tarde.

El accidente obligó al cierre total del aeropuerto LaGuardia durante varias horas, provocando la cancelación y desvío de cientos de vuelos, lo que generó un efecto dominó en el tráfico aéreo de toda la región.

Autoridades estadounidenses y canadienses, incluida la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), ya iniciaron una investigación conjunta para esclarecer lo ocurrido.

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