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Seguro te ha pasado: Estás en la oficina, tomas tu hora de comida, terminas de comer un delicioso manjar y, a los 20 minutos, tus párpados pesan una tonelada.
En México lo llamamos "el mal del puerco", pero en el mundo de la medicina tiene un nombre menos simpático: marea alcalina postprandial.
No te preocupes, no es flojera, es pura biología. Aquí te explicamos qué ocurre en tu cuerpo y cómo puedes lograr que tu cuerpo siga funcionando, sin cabecear frente a tu computadora.
¿Qué es la Marea Alcalina?
Cuando ingieres alimentos, especialmente aquellos ricos en grasas y carbohidratos, tu cuerpo pone en marcha una maquinaria compleja. Lo que realmente sucede es un ajuste químico en tu sangre.
1. El intercambio de iones
Para digerir la comida, las células de tu estómago producen ácido clorhídrico.
Para lograr esto, necesitan tomar cloro de la sangre. Al hacerlo, liberan bicarbonato, lo cual eleva ligeramente el pH de tu torrente sanguíneo, volviéndolo más alcalino.
Este cambio químico es lo que llamamos marea alcalina.
2. El papel de la glucosa y la insulina
Al comer carbohidratos, tus niveles de glucosa suben. El páncreas libera insulina, la cual permite que la glucosa entre a las células.
Sin embargo, este proceso también facilita que un aminoácido llamado triptófano llegue al cerebro.
Una vez ahí, el triptófano se convierte en serotonina (la hormona de la felicidad) y luego en melatonina (la hormona del sueño).
En pocas palabras, tu cerebro literalmente se relaja después de una comida pesada y eso es lo que te causa un sueño incontrolable.
¿Cómo evitar el mal del puerco?
Si no puedes permitirte una siesta de 20 minutos, aplica estos cambios basados en la fisiología:
1. El orden de los factores sí altera el sueño
La ciencia ha demostrado que el orden en que comes los alimentos cambia el pico de insulina.
- Primero: Fibra (verduras/ensalada).
- Después: Proteína y grasas.
- Al final: Carbohidratos (tortillas, arroz, postre). Comer la fibra primero crea una "malla" en el intestino que ralentiza la absorción de glucosa, evitando el bajón de energía posterior.
2. El poder del Sol
Si sientes que el "mal del puerco" te está atacando, sal a caminar bajo la luz del sol durante 10 minutos inmediatamente después de comer.
La luz solar inhibe la producción de melatonina y el movimiento muscular ayuda a que la glucosa se use como energía en lugar de almacenarse, estabilizando tu pH sanguíneo más rápido.
3. Evita las trampas
A la hora de comer, se te pueden atravesar algunas bebidas trampa, acompañar una comida pesada con refrescos o jugos dulces es el camino directo al mal del puerco.
El exceso de azúcar líquida provoca un pico de insulina tan violento que el bajón de energía (hipoglucemia reactiva) te dejará noqueado en menos de media hora.
Ahora que lo sabes, intenta seguir estos consejos para que no te ataque "el mal del puerco", en medio de tu jornada laboral.








