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Las horas corrían y se acercaba la medianoche. Clayton Dietz, de 11 años, fue enviado a dormir por su padre debido a que llevaba demasiado tiempo con un videojuego. Ante la negativa del menor, su padre decidió quitarle la consola Nintendo como castigo.
En respuesta, el niño tuvo una rabieta y se retiró de la habitación. Momentos después, tomó un arma de fuego y disparó en varias ocasiones contra su padre adoptivo, quien se encontraba dormido en su cama. Al llegar los servicios de emergencia, confirmaron la muerte del tutor, cuyo cuerpo fue hallado ensangrentado sobre el colchón.
Conmoción en Pensilvania
La policía de Pensilvania acordonó la zona en la calle South Market, en Duncannon, condado de Perry. El caso ha conmocionado a la comunidad local y a todo el estado, donde diversos sectores exigen justicia.
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El menor declaró que su adicción al juego era tal que, tras ser castigado, entró a la habitación de su padre y abrió un cajón que estaba bajo llave. Allí, además de recuperar su Nintendo Switch, encontró el arma de fuego. Confesó que, cegado por el coraje, decidió usarla en contra de su progenitor.
Un cumpleaños que terminó en tragedia
Jillian Dietz, madre del menor, declaró ante la justicia que el día de la agresión el niño acababa de cumplir 11 años. Esa misma noche le habían preparado un pastel y cantado el "Feliz Cumpleaños".
"Era el cuarto año que pasábamos juntos; parecía feliz y estaba contento por sus nuevos juegos. Nunca imaginamos que eso detonaría un acto tan violento", señaló la madre.
¿Cómo fue el juicio de Clayton Dietz?
Fue el 19 de febrero, durante su audiencia preliminar, cuando el menor compareció esposado y visiblemente desorientado, escoltado por agentes ante un tribunal que ha decidido juzgarlo como adulto bajo el cargo de homicidio criminal.
Según el informe policial, el joven confesó el acto tanto a su madre como a los oficiales presentes, exclamando: “Maté a mi papá. Me odio”. El imputado, quien presentaba golpes visibles en el rostro, admitió que el ataque ocurrió tras la discusión por la hora de dormir. Aunque describió el resto del día como "bueno", afirmó que la orden de su padre lo hizo sentir "loco", llevándolo a actuar sin medir las consecuencias.








