La perseverancia, resistencia y resiliencia son encarnadas por un pequeño macaco al que su mamá rechazó y que suplió esa carencia con un orangután de peluche. Fue enviado al de Ichikawa, en Tokio (Japón), para que se integrara a una manada; pero, aunque inicialmente fue rechazado, resistió y ya juegan con el peludo.

Los de cómo se aferra a su peluche, lo pasea, abraza y protege —además de a su cuidador— generaron furor en redes sociales y en el mismo parque, el cual pasó de 200 visitantes al día a casi mil.

Los cuidadores buscaron algo para que la cría se abrazara, ya que, dicen, su instinto es pasarse horas sujetado a su madre. Probaron con toallas y otros objetos, hasta que encontraron un peluche de Ikea. Rápidamente se encariñó y este le dio seguridad para desenvolverse sin su madre.

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Las autoridades del zoológico explicaron que los videos del maltrato perpetrado por macacos adultos contra Punch no son graves. Indicaron que son desafíos propios de la manada y que no ponen en riesgo su integridad; aunque generan preocupación porque su caso se ha viralizado, indican que es algo natural.

Ya juegan con él

A pesar del rechazo inicial, Punch tocó el corazón de sus compañeros y poco a poco ha sido integrado, junto con el peluche, a la manada. Mientras tanto, una empresa le mandó decenas de muñecos. Hay videos donde ya se le ve colgado de unos lazos junto a otro bebé o entre los brazos de otro peludo que le hace "piojito", mientras otros se acercan a él y a su peluche.

Los cuidadores del zoológico se mantienen optimistas sobre el progreso de Punch. Está aprendiendo a comunicarse con sus compañeros poco a poco y, algún día, podría dejar de necesitar su peluche, concluyeron.

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